lunes, 14 de diciembre de 2015

Año Santo

Compostela vibra con el inicio del Año Santo Extra

Monseñor Julián Barrio abriendo la Puerta Santa en Compostela - FOTO: Ramón Escuredo


Fueron muchos los fieles que ayer, aprovechando las dos escasas horas que la Puerta Santa permaneció abierta al público, quisieron inaugurar el Año Santo extra por su propio pie y soportaron las primeras colas. Poco después de las siete de la tarde, una vez concluida la liturgia, el acceso de A Quintana volvió a quedar descubierto para los que, ansiosos por traspasar una entrada que llevaba un lustro sellada, esperaban su turno estoicamente. No les frenaron ni la lluvia, ni el frío. Minutos antes de las 17.30 horas, el arzobispo de Santiago, monseñor Julián Barrio, introducía la llave en la cerradura y daba el pistoletazo de salida al Jubileo de la Misericordia.
Le acompañaban autoridades eclesiásticas como el obispo auxiliar, Jesús Fernández, el deán de la Catedral, Segundo Pérez, y el prelado emérito de Tui-Vigo, José Diéguez; además de representantes de la pastoral diocesana, desde voluntarios de Cáritas, la Cocina Económica y el albergue de San Francisco, hasta personas del campo o del mar. También se sumaron al acto el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo; los ministros de Fomento y Cultura, Ana Pastor e Íñigo Méndez de Vigo; el delegado del Gobierno en Galicia, Santiago Villanueva; el conselleiro de Cultura, Román Rodríguez; y el rector de la Universidade de Santiago, Juan Viaño, entre otros.
Pese a que se temía que algún chubasco entorpeciera la ceremonia, finalmente no hicieron falta los paraguas y la procesión que el arzobispo encabezó desde el altar mayor hasta la Puerta Santa –pasando previamente por la praza de Praterías– discurrió sin incidencias. En el interior de la Catedral, le aguardaban miles de fieles para seguir una eucaristía sencilla y sin botafumeiro, marcando las distancias con un Xacobeo. No cabía ni un alfiler. Dos horas y media antes de que arrancara el acto, los más previsores ya estaban en el templo para reservar sitio. No en vano, los que esperaron al último momento tuvieron que quedarse de pie en las naves de la seo que no fueron bloqueadas por el fuerte dispositivo de seguridad. Los controles eran muy estrictos dentro y fuera de la Basílica. Además de vallar la Puerta Santa ya en las horas previas a la ceremonia, la Policía Nacional cacheó a todos los que accedieron a la praza da Quintana, mientras perros adiestrados supervisaban la zona.
Aun a pesar de esa separación que la Iglesia quiere establecer entre el Jubileo extra y los Xacobeos, hubo momentos solemnes como ese repique francés de las campanas que puso la banda sonora a la apertura. Un sonido que no se escuchaba en Compostela desde mediados de los años 70 y que fue recuperado para darle un toque especial a esta ceremonia.
Monseñor Barrio aprovechó la homilía para anunciar una obra de misericordia y avanzó que las colectas especiales de toda la diócesis se destinarán a las personas sin hogar. Sin ir más lejos, hoy se presentará Arroupa, una empresa textil que, impulsada por Cáritas, pretende facilitar la reinserción de parados de larga duración. La institución religiosa dispone de un espacio en el viejo asilo de Carretas para montar un albergue para los sin techo.
Durante la eucaristía, el prelado apeló a la solidaridad de las entidades financieras y comerciales y las invitó a “hacerse cargo del costo de un día de las instituciones benéficas que cuidan de los más desprotegidos y olvidados en nuestra comunidad diocesana”. Aludiendo a los problemas que sufre la sociedad, el arzobispo hizo hincapié en que los cristianos “han de compartir solidariamente los propios bienes con el prójimo, practicar la Justicia en la recaudación de los impuestos y ser moderados en el ejercicio del poder”. El Jubileo de la Misericordia tiene que servir –prosiguió– para “compadecerse con las fragilidades y las miserias ajenas. No es comprensible una sociedad sin misericordia”.

EN SUSPENSO HASTA NOVIEMBRE. Aunque finalmente el Jubileo de la Misericordia se ganará cruzando la Puerta Santa, la seo compostelana tardó bastante en concretar cuál de sus entradas sería la elegida. El papa publicaba la bula el 11 de abril, pero la Catedral no confirmaba hasta principios de noviembre que el acceso habilitado sería el de A Quintana. La de ayer es una jornada para la historia. Hace 77 años que no se abre el pórtico sagrado que utilizan los peregrinos en las citas jubilares. Y es la tercera vez desde el siglo XVI que el templo se salta el calendario xacobeo. En 1885 se hizo una excepción para conmemorar la aparición en el interior de la Basílica de los restos del Apóstol y de dos de sus discípulos, Anastasio y Teodoro. Hasta entonces permanecían ocultos para evitar que se los llevara el pirata Drake en una de sus expediciones por Galicia.  Tampoco 1938 era Año Santo. La efeméride jubilar tendría que celebrarse el curso anterior, pero la Guerra Civil suponía un obstáculo para los fieles que querían cumplir con el ritual xacobeo. La Iglesia decidió entonces establecer un período de gracia y mantuvo el acceso desde A Quintana también durante el siguiente ejercicio.
Tal y como indicaba en su bula y cinco días después de abrir la Puerta Santa de San Pedro del Vaticano, el papa hizo lo propio con la de San Juan de Letrán, catedral de Roma. También ayer quedaron accesibles las entradas sagradas de basílicas de todo el mundo. Véase la Metropolitana de México, la de Medellín (Colombia), la de Los Ángeles (EEUU) y, ya en España, la de la Almudena (Madrid), la de Sevilla o la de Toledo.

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