viernes, 6 de diciembre de 2013

Curiosidades del Camino

El peregrino de invierno coge el relevo en el mejor año no santo del Camino

Un peregrino coreano reanuda su marcha hacia Santiago en el Alto de El Perdón, a diez kilómetros de Pamplona, después de una intensa nevada. Corea fue el país extranjero que más ‘compostelas’ logró el pasado invierno. - FOTO:  Efe/V.L.
Un peregrino coreano reanuda su marcha hacia Santiago en el Alto de El Perdón, a diez kilómetros de Pamplona, después de una intensa nevada. Corea fue el país extranjero que más ‘compostelas’ logró el pasado invierno.

Hay que estar hecho de una pasta especial para ponerse a caminar cientos y cientos de kilómetros sin que importen ni el frío, ni la nieve, ni la lluvia. La Ruta Xacobea acaba de cerrar la temporada alta y, con el título de mejor año no santo de la historia bajo el brazo, abre la puerta al peregrino de invierno. El que coge ahora la mochila suele disponer de mucho tiempo para andar y quiere seguir los pasos de los que, siglos atrás, emprendían rumbo a Santiago. Por eso empieza en Saint Jean Pied de Port, Roncesvalles o, si opta por la Vía de la Plata, en Sevilla. Tampoco le preocupa la compañía, ya que la afluencia entre noviembre y febrero baja a mínimos y lo más frecuente es que no se cruce apenas con nadie.
Pero los que sí sobresalen en las estadísticas con diferencia son los extranjeros, en especial los coreanos, cuenta a este diario María Neira, coordinadora de la Oficina del Peregrino. Hace nueve años ni siquiera aparecía en los recuentos anuales de credenciales xacobeas y, en los dos primeros meses de 2013, se encumbraba como el país extranjero con más caminantes. 
Neira achaca el bum al best seller de Kim Hyo Sun. La escritora y periodista surcoreana firma tres obras sobre otras tantas vertientes de la Ruta (francesa, lusa y Vía de la Plata) que, además de vender miles de ejemplares, han servido para convencer a sus compatriotas de que merece la pena atravesar algo más de diez mil eternos kilómetros para llegar a Santiago. 
"Hay un cambio de mentalidad. Y en vez de dedicarse solo a trabajar, también dejan tiempo para el ocio, en particular para actividades de senderismo", recalca la coordinadora.
En cuanto a su ocupación –continúa Neira–, la temporada baja no solo es coto de los jubilados, ya que a la Oficina del Peregrino también llegan estudiantes, profesionales liberales o parados de diferentes rangos de edad.
Al margen de las cifras que anoten noviembre y diciembre, 2013 ya se ha convertido en el mejor año no santo de la historia, al menos desde que existen registros en el Arzobispado de Santiago. Con 209.320 peregrinos en los diez primeros meses, el ejercicio que está a punto de cerrarse inscribe una subida de 12 puntos con respecto al mismo período de 2012. Bastante que ver en esta escalada han tenido que ver los extranjeros, algo más de la mitad de los que han recogido su compostela en la Rúa do Vilar.
Llama la atención el caso de los estadounidenses. El estreno en 2011 de la película de Martín Sheen, The Way, desataba en EEUU una fiebre sin precedentes por el Camino. Tal y como sucedió a los coreanos con el libro de Kim Hyo Sun, hasta entonces su presencia en las estadísticas era residual. Con 9.811 viajeros en lo que va de año, hoy se quedan con el 4,69% de las compostelas y consiguen colarse en cuarto lugar en el ranquin de países.
El Xacobeo 2010 continúa marcando, no obstante, el techo en la historia de las peregrinaciones. Entonces sellaron su credencial 272.135 personas.
 Se conocieron las primeras cifras de los peregrinos que recorrieron este año, hasta el 1 de noviembre, las diversas rutas jacobeas. Pasan de 210.000 lo que supone un 12 % más respecto al año pasado.
 Un 70 % siguieron el "Camino Francés", que parte -en territorio español- de Roncesvalles (en el Pirineo navarro) y requiere un mes para hacer a pie el trayecto hasta la tumba del apóstol, atravesando Navarra, La Rioja, norte de Castilla y de León y Galicia. El "Camino Francés" nace en París, al pie de la Tour de Saint Jacques (la Torre de Santiago), pero normalmente se hace en territorio español. Hay una ruta secundaria que parte de Barcelona y atravesando Aragón enlaza con la vía principal en Navarra.
Otras rutas medievales experimentaron un notable crecimiento: el "Camino Portugués", que desde Lisboa y pasando por Oporto entra en Galicia por Vigo aumentó un 16 % y el Camino Inglés, que entra por Gijón en Asturias, aumentó un 24 %.
Para ganar la indulgencia plenaria deben recorrerse al menos los últimos 150 kilómetros a pie, a caballo o en bicicleta.
El Camino de Santiago es una ruta que recorren los peregrinos procedentes de todo el mundo para llegar a la ciudad de Santiago de Compostela, donde se veneran las reliquias del apóstol Santiago el Mayor. Durante toda la Edad Media fue muy concurrido, después fue ligeramente olvidado y en la actualidad ha vuelto a tomar un gran auge. El Camino de Santiago Francés y las rutas francesas del Camino fueron declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco; Itinerario Cultural Europeo por el Consejo de Europa y recibió el título honorífico de Calle mayor de Europa.

Albergues del Camino

Buscan uso a la antigua residencia de religiosos salesianos de Las Huelgas en Burgos

La crisis de vocaciones sigue haciendo mella en las comunidades religiosas. La última en verse afectada por esta situación es la congregación de salesianos de Burgos, cuya residencia estudiantil, dedicada a la formación en filosofía de los futuros hermanos de la orden y ubicada en la calle Las Infantas, en Las Huelgas, se ha quedado vacía desde hace un año. Por ello, ha decidido buscar un uso dicho inmueble, cuyas 30 habitaciones, además de servicios de cocina y lavandería, han llegado a estar ocupadas en su totalidad.
Aunque todavía no hay nada decidido, la Inspectoría de Santiago el Mayor de los Salesianos, con sede en la capital leonesa, baraja varias opciones, entre las que se encuentra la venta del edificio. No obstante y en previsión de futuros usos, ha solicitado licencia ambiental al Ayuntamiento de la capital para acometer posibles obras que tienen que ver con la supresión de barreras arquitectónicas o mejoras de carácter menor.
Entre las utilidades que se estudian, fuentesDos miembros de la comunidad religiosa se encargan de atender el edificio de la calle Las Infantas. Luis López Araicode la congregación hablan de convertir el edificio de Las Huelgas en un albergue turístico dirigido a peregrinos, propuesta que podría simultanearse con la actividad de la Fundación Soñador, entidad dependiente de esta comunidad que trabaja con jóvenes y cuya sede actual, que no es de su propiedad, está en el barrio de San Juan de los Lagos.

«Estamos en una fase previa de estudio del inmueble», explican las mismas fuentes, que también apuntan a la opción de la venta debido a que la comunidad religiosa se encuentra en un momento de «reestructuración» en todo el territorio nacional, con la posibilidad de que las seis sedes actuales se reduzcan a tan solo a dos.
A pesar de todo, la orden no quiere que los largos procesos administrativos dilaten en el tiempo o condicionen el uso del inmueble, en caso de que finalmente decida convertirlo en albergue. De ahí que su previsión haya pasado por la solicitud del permiso de obras a la Concejalía de Licencias. El expediente se encuentra en estos momentos en exposición público y cuenta con varios informes técnicos favorables, según ha podido saber este periódico.
El edificio de Las Huelgas fue hasta hace un año residencia de futuros salesianos, a la que llegaban jóvenes no solo del territorio nacional sino también de Portugal, para cursar los estudios de filosofía previos a los de Teología. Fuentes de la orden reconocen que la crisis de vocaciones también les ha afectado y que, por lo tanto, deben buscar un uso al edificio, que tiene 30 habitación, además de los servicios básicos de este tipo de centros como los de comedor, cocina y lavandería.
 En la actualidad, dos hermanos de la congregación se encargan de atender el edificio de forma provisional, a la espera de determinar su uso futuro. La comunidad religiosa está presente en Burgos en el sector educativo a través del centro de Formación Profesional Padre Aramburu, situado en la calle Quintanar de la Sierra, del que se hicieron cargo en el año 1987, después de que fuera fundado cuatro décadas antes por la compañía de Jesús. Más de 600 alumnos cursan alguno de sus ciclos de grado medio y superior y Bachillerato Tecnológico (Técnico-Científico), así como cursos de garantía social y otros técnicos vinculados a los servicios públicos de empleo y otras entidades. Además, este año ha puesto en marcha el programa de FP Dual, que combina el aprendizaje teórico de las clases con el práctico en empresas.

Albergues del Camino

Imagen de SA_Plan_Xacobeo


La S.A. de Xestión do Plan Xacobeo informa, que el albergue de Peregrinos de Redondela (Pontevedra) permanecerá cerrado el próximo día 2 de diciembre, debido  a las labores de mantenimiento que se van a realizar en sus instalaciones.
Disculpen las molestias. Buen Camino!

Camino Francés

Samos acoge en el puente un encuentro de gastronomía conventual y monacal

El delegado de cultura y turismo de la Diputación de Lugo presentó este lunes el II Encuentro-Feria de la Gastronomía Conventual y Monacal en los Caminos de Santiago, que se celebrará del 6 al 8 de este mes en la abadía de Samos con actividades constantes de exposición y venta. En el acto de presentación de la iniciativa acompañaron a Mario Outeiro el prior de la abadía de Samos, José Luis Vélez, y Luis Arias López, que colabora en la coordinación de la feria.

El diputado nacionalista destacó la importancia que tiene esta iniciativa a la hora de poner en valor la gastronomía vinculada a los cenobios del Camino de Santiago como un elemento de dinamización económica y turística y afirmó que la calidad “de nuestros productos agroalimentarios y nuestra gastronomía es un importante recurso económico y fuente de atracción turística”.
De izquierda a derecha, Vélez, Outeiro y Arias (Foto: DPL)Tal y como explicó el prior de la abadía de Samos, esta iniciativa nace con el objetivo de promocionar productos típicos vinculados a los cenobios y a la ruta jacobea. La cita incluye también actividades de exposición (venta y degustación opcionales), conferencias y mesa redonda donde se expondrán casos de éxito en el mundo agroalimentario. La exposición mostrará una variada representación de las elaboraciones de productos tal como perviven en los monasterios situados en los territorios por los que discurren los diferentes caminos a Santiago, entre los que los licores y dulces son los más habituales, y se completará con otros productos singulares de las comarcas por las que pasa el Camino.

Camino Francés

El Mercado del Camino acogerá 81 productores este fin de semana en Sto. Domingo de la Calzada

El Mercado del Camino acogerá 81 productores este fin de semanaUn total de 81 productores, de diecinueve provincias, participan desde el viernes 6 al lunes 9 de diciembre en la veintitrés edición del Mercado del Camino, una cita que la Fundación Caja Rioja y la Consejería de Educación, Cultura y Turismo organizan en Santo Domingo de la Calzada.
El Mercado del Camino, que se celebrará en una carpa climatizada de 1.500 metros cuadrados, abrirá sus puertas el viernes 6 de diciembre y permanecerá abierto hasta el domingo de 10 a 14 horas y de 17 a 21 horas; el lunes el horario será de 10 a 14 horas, y de 17 a 20 horas por la tarde.
El objetivo principal del Mercado de Camino es la promoción de los productos agroalimentarios de calidad, así como de los pequeños talleres y pymes artesanales de las diversas Comunidades Autónomas españolas.
En esta edición los participantes provienen de diecinueve provincias españolas: La Rioja, Baleares, Badajoz, Córdoba, Valencia, Toledo, Soria, Guipúzcoa, Vicaya, Huesca, Palencia, Cantabria, Alava, La Coruña, Navarra, Teruel, Salamanca, Zamora y León. También acudirá un productor de patés de Francia.
Se podrán encontrar productos artesanos fundamentalmente agroalimentarios, como quesos del País Vasco, conservas, encurtidos, embutidos, morcillas, jamones, patés, cecina. Productos navideños, como turrón y mazapanes; conservas artesanas; dulces; miel; especias.
Como novedades, habrá embutidos de avestruz de un productor de Tembleque (Toledo), lácteos de La Rioja, productos elaborados con aloe vera -como zumos- procedentes de Mallorca y chacolí de Alava. También se contará con otros productos, como jabones naturales de Zamora.
El Mercado del Camino se enmarca en el convenio de colaboración que suscriben anualmente la Fundación Caja Rioja y la Consejería de Educación, Cultura y Turismo para desarrollar diversas actividades en la Comunidad Autónoma.

Camino Francés

Torres del Río recupera su joya medieval del siglo XI


 Torres del Río eligió la festividad de su patrón, San Andrés, para inaugurar el sábado, a las doce y media de la mañana, el puente de la Fuente Vieja, una obra arquitectónica del siglo XI, que comunica la localidad con Sansol. Además de este paso sobre el río Linares en el Camino de Santiago, los vecinos visitaron el lavadero y el abrevadero que estaban en ruinas.
El presupuesto para la restauración del puente se ha elevado a 153.000 euros, de los que 88.054 han llegado de fondos europeos y del Gobierno de Navarra a través de Teder. El proyecto, que se planteó en 2003, no tuvo luz verde hasta 2012, cuando se iniciaron los trámites con la asociación de desarrollo rural de Tierra Estella.
Los trabajos de reconstrucción arrancaron en septiembre, tras las fiestas patronales. "Las obras sólo se han prolongado dos meses, un tiempo récord", apuntó Juan Luis Pérez, alcalde de Torres del Río. La recuperación del abrevadero y del lavaderos se han realizado con medios del propio consistorio, así como las barreras de protección y el vallado. Las piedras utilizadas para el arreglo de las partes derruidas de la estructura han sido donadas por dos familias locales.
Algunos de los vecinos de la localidad que acudieron al acto posan con las autoridades delante de la obra arquitectónica del siglo XI.. Susana Esparza Para terminar la restauración de este paraje, el alcalde tiene previsto continuar, en primavera, con una segunda fase del proyecto. En esta etapa se habilitará una zona con mesas y bancos para el disfrute de vecinos y visitantes. "Torres del Río está ubicado en el Camino de Santiago, tiene una joya románica, el Santo Sepulcro, y se merece una entrada así", explicó el primer edil.
El paso, que fue hasta el s.XIX la única entrada a Torres del Río, se deterioró por el tránsito de maquinaria agrícola de gran tamaño. "Hace 50 años tuvieron que derruir parte del puente para que los agricultores pudieran pasar. Ahora ya disponen de cinco rutas alternativas. La anchura del puente es de 2'70 metros y permite el tráfico de vehículos", precisó Ortigosa.
Una hora antes, en la iglesia de San Andrés, el párroco José Ignacio Hernández Iturralde, ofició una Misa Navarra, en honor al patrón, cantada por el grupo de auroros de Viana. Al acto acudieron los alcaldes de Sesma, Pedro Mangado; y Lazagurría, Máximo López; más representantes de Armañanzas, Los Arcos, Viana y de la asociación Amigos del Camino de Santiago.

Caminho Central Português

Conservação da Cruz dos Franceses na Serra da Labruja

Uma equipa dos Serviços de Construção Civil do Município de Ponte de Lima procedeu durante o dia de hoje, 5 de dezembro de 2013, a uma intervenção de preservação e conservação da Cruz dos Franceses, na Serra da Labruja, um dos grandes ícones do Caminho Central Português para Santiago de Compostela.
Caminho Central Português para Santiago - Conservação da Cruz dos Franceses na Serra da Labruja - Ponte de Lima
Tratou-se de uma operação muito simples mas de extrema necessidade no sentido de consolidar a parte superior do monumento que se encontrava solta e em risco de queda, o que poderia provocar, para além de danos irreversíveis para a referida cruz, algum acidente grave a um qualquer Peregrino que, mais descuidado, se apoiasse num dos braços da mesma para posar para a fotografia, uma vez que o local se torna irresistível à obtenção de imagens.
Aproveitou-se a oportunidade para realizar uma acção de limpeza no Caminho, mais precisamente a desobstrução do mesmo, nas imediações da Cruz dos Franceses, atendendo que dois pinheiros caídos sobre o trilho impediam a circulação dos Peregrinos, obrigando-os a esforços desnecessários para a competente ultrapassagem.
Sublinhe-se ainda que, em outubro passado, o Município apoiou uma acção de limpeza da Cruz dos Franceses levada a cabo por um grupo de Peregrinos que, de forma voluntária, deitaram mãos à obra e restituíram a merecida dignidade a um dos maiores ex-libris do Caminho Português para Santiago de Compostela.
O Município de Ponte de Lima continuará a desenvolver todas as acções consideradas pertinentes para a valorização do Caminho Central Português para Santiago no território concelhio, através de intervenções de limpeza, conservação e manutenção dos itinerários, bem como, em operações de preservação e valorização do rico património que o mesmo Caminho envolve.

jueves, 5 de diciembre de 2013

Avisos para Caminantes

Urgente!!!! Camino Francés

Zapatones, herido al ser atropellado en Melide

Cruzaba un paso de peatones en el Camino Francés cuando fue arrollado por un coche

monica ferreirós
Juan Carlos Lema Balsas, más conocido como Zapatones, el popular peregrino de la plaza del Obradoiro, está ingresado en el Hospital Clínico de Santiago recuperándose de las lesiones de consideración que sufrió ayer en Melide, al ser atropellado por un turismo.
El accidente tuvo lugar poco antes de las ocho de la tarde del miércoles en la avenida de Lugo, en el casco urbano de Melide, muy cerca de la popular pulpería Mosquera, cuando Zapatones cruzaba un paso de peatones. 
Al parecer, el conductor no se apercibió de la presencia del peregrino y lo arrolló. Al lugar acudió una dotación de Protección Civil de Melide y una ambulancia del 061, que trasladó a Zapatones al Clínico. Al parecer, sufrió fuertes golpes en la cabeza y en una pierna.

miércoles, 27 de noviembre de 2013

Camino de Papel

Avisos para Caminantes


Recodos del Camino


Avisos para Caminantes



Desde el proximo dia 1 de Diciembre y hasta el 1 de Febrero el albergue de Beasain permanecera cerrado.


Retratos Peregrinos

Avisos para Caminantes




Este día 30, sábado, tendrá lugar en Andorra (Teruel) las XV Jornada Jacobea. Tendrá lugar en el salón de actos de la casa parroquial y contará con dos charlas sobre el Camino desde San Macario hasta Santiago y desde Montserrat a San Juan de la Peña. La Jornada terminará con una cena de hermandad.

Testimonios Peregrinos

"Diário do Peregrino de Santiago"
 Por Manuel Vázquez
Peregrinos se insurgem por não os deixarem entrar na Catedral de Santiago de mochila e bastão.. Se insurgem os padres por rirmos e festejarmos por fazer o caminho sem dores e sacrificio.. 
Reclama atenção o clero que Jesus por nós foi crucificado e por nós padeceu.. Mas, na Santa Missa se festeja a morte e a ressureição de Cristo.. 
Peregrino ao fazer o caminho como que morre e ressuscita, se renova e engrandece.. 
Alguns até ficam crentes, mas nos curas de sotaina, gordos e lustrosos que nos limitam o nosso sorriso e emoção, fraternidade e liberdade de nos mostar a Deus e não só ao Apóstolo Tiago.. o que somos, por dentro e por fora, o que sentimos e choramos também.. 
Ao chegar a Santiago apenas quero agradecer e pedir por todos e também por mim e por eles.. Se nem me deixarem entrar.. tentarei outra forma de orar, de agradecer e brindar ao chegar e ver... Com bastão, com mochila, de botas ou descalço, sorrio e digo.. te perdoo irmão, mas Deus, a Virgem, Jesus e mesmo os Apóstolos .. todos eles sabem quem terá mais razão.. eles, eu e vocês não... Entrarei na catedral nú, vestido, calçado, de mochila, de bastão de bengala e muleta, mas serei sempre eu peregrino e não vós que fizeram o caminho e chegaram...

Avisos para Caminantes



En el Monasterio de la Conversión (Sotillo de la Adrada - Ávila)

martes, 26 de noviembre de 2013

Testimonios Peregrinos

SANTIAGO SECUESTRADO, EL FIN DE UN MITO

La catedral de Santiago acaba de prohibir el acceso a la misma de peregrinos con mochila y bordón. Olvidan estos señores que los peregrinos cuelgan sus sueños de la mochila y abren paso a los mismos con el bordón. Olvidan también que la catedral no es de Cabildo alguno, ni de Archicofradía alguna, ni siquiera de arzobispo alguno, la catedral es de Santiago y sus  peregrinos, del último y más humilde de éstos. Los peregrinos ya tienen vedado el acceso al árbol de Jesé, a pie de Pórtico, donde rendidos tras el largo viaje depositaban su mano abierta y sus sentimientos, eso ya es recuerdo, polvo del Camino. Pero olvidan, sobre todo, estos ensotanados señores su propia historia. La catedral se hizo por y para los peregrinos, no para ellos, ellos son simples guardianes, “custodios” de una tumba al final de todos los caminos de occidente, porteros sin chuzo pero con sotana, porteros  burócratas, espesos y municipales, porteros “desalmados”, sin alma alguna. Y el propio templo es ejemplo de libro de un santuario específico de peregrinación. Allí dormían los peregrinos, comían, cantaban por naciones, asesinaban pòr un lugar ante el Apóstol (fue menester volver a consagrar varias veces el templo por estos derramamientos de sangre), rezaban, no abandonaban a su Apóstol tras centenares o miles de kilómetros de polvo, sudor, calamidades, miedo y fe, fe infinita. Los testimonios son abrumadores. Los narradores de la peregrinación del gran príncipe Cosimo dei Medici relataban, asombrados, como los peregrinos abrazaban con emoción a Santiago para tocarlo a continuación con su propio sombrero, y así aparecía el Apótol tocado ora de tirolés, luego de borgoñón, más tarde de baturro... siempre con la sonrisa bondadosa de complicidad con sus peregrinos. Pero todo eso es ya pasado.

 Cuando se produjo el glorioso renacimiento de las peregrinaciones jacobeas, en los años ochenta del pasado siglo, la participación de la catedral de Santiago  fue nula, no se enteraron de nada,  todo se les fue en arquear el entrecejo cuando vieron entrar en Compostela, cubiertos de polvo y flores,  a los nuevos peregrinos de un Camino renacido, para rápidamente  instaurar burocracias, hacer pucheros y ponerle puertas al Campo mientras los peregrinos  les llevaban noticias de los amaneceres de Estella, de los atardeceres junto a la Cruz de Ferro, del lecho de paja en la humilde palloza de O Cebreiro y de extrañas señales de reconocimiento en formas de flechas amarillas. Se les vimo encima, ni lo esperaban ni mucho menos esperaban a los peregrinos de un Camino renacido. Todo su empeño se fue en blindar la meta, ignorando en absoluto el Camino y, mucho más aún, ignorando también  que por él se estaba acercando a Santiago lo mejor de la nueva Europa. Además de amargarle la vida al gran Elías Valiña instauraron un recibimiento gélido, inquisitorial y burocrático a los peregrinos de ese Camino renacido.

El peregrino, y con él el Camino, se mueve por mitos,  parece vivir en un periodo liminal, sumergido en una burbuja y ajeno a casi todo, durante un viaje donde ritos y símbolos cobran una importancia fundamental. Ritos, mitos y símbolos del pasado que han hecho suyos (como la bendición del peregrinos en Roncesvalles,  lo de poner sus manos en el árbol de Jesé antes de que secuestraran el Pórtico de la Gloria, o arrojar su piedra en la Cruz de Ferro) e incluso ritos del presente, nacidos con el propio renacimiento actual de las peregrinaciones, como la intensa línea de monjois creados en diversos puntos del Camino, las ceremonias de purificación de las ropas  por el fuego y los baños rituales  en el Finisterre, e incluso asistir a las queimadas evocadoras del bueno de Jesús Jato en Villafranca. 

 El carácter flexible de todo lo ritual que preside el Camino  permite no sólo que viejos elementos sean completados con nuevos contenidos sino que otros elementos innovadores puedan ser incluidos sin ningún problema. La peregrinación se va convirtiendo así en una vía de escape, un viaje a Ítaca pasando por Esparta,  donde cada persona puede poner entre interrogantes su propia vida confundido e igualado entre otros semejantes que viven parecidas preocupaciones acompañados de su propia sombra, a veces la única compañía de sol a sol. Todo invita a sumirse en un estado de reflexión imposible en las duras condiciones de vida y trabajo en las grandes ciudades, en un mundo dominado por las prisas y el estrés,  hasta el punto de que  para muchos la peregrinación supone una auténtica catarsis. El Camino proporciona algo muy difícil de conseguir en nuestros días, el distanciamiento, distanciamiento de la familia, de las propias responsabilidades, de la propia vida cotidiana y de la sociedad a la que se pertenece. 

El ecumenismo del Camino, su multiculturalidad, la convivencia diaria y en condiciones extraordinarias con gentes de los más diversos países, razas, creencias e idiomas,  en unas condiciones de paz, serenidad y reflexión,  produce además un alimento cotidiano y un cúmulo de experiencias  imposible de conseguir ya en otros sitios. El individuo, catalogado, clasificado y alienado por la sociedad que le ha tocado vivir, vuelve a reconocerse como  persona, reconoce y tal vez se reconforta en una espiritualidad que sólo era ya una luz mortecina, recupera su albedrío, se reconcentra, piensa en ese viejo amigo que tal vez dejó en la infancia ya lejana, es decir, vuelve a reencontrarse consigo mismo tras una larga travesía. De ahí lo difícil que se le hace al peregrino salir de la burbuja una vez terminado el Camino, y de ahí el enorme predicamento del Camino en si como itinerario sagrado que defienden sus mejores valedores, es decir, los propios peregrinos.

Efectivamente,  peregrino viaja en una burbuja de difícil acceso, donde todo es posible, pero burbuja al fin y al cabo, sólo accesible para sus conmilitones, el peregrino jamás canta su canción salvo al que con él va, raramente se abre fuera del momento mágico que está viviendo, fuera de su Camino. Y esto es algo fácil de percibir para cualquiera que, desde fuera, se acerque a un peregrino en Camino. El rastro en los libros de peregrinos hace resaltar, poderosamente, la función simbólica del propio itinerario.

Y, caminando con ellos,  está “el espíritu de Santiago”, algo indefinible que poco tiene que ver con reliquia alguna en una tumba y si con una serie de valores asumidos por todos: espiritualidad no restrictiva y en sentido amplio, solidaridad, humildad ante la naturaleza y el espacio sagrado (“el Camino”) que se está pisando, búsqueda, aventura y libertad en un gran Camino para andar. Esos valores conforman “el espíritu de Santiago” y son los que producen el auténtico “milagro del Camino” y que hacen que en el mismo se encuentren perfectamente a gusto un budista, un católico, un agnóstico o un seguidor del gran Manitú... “la puerta se abre a todos”. Y la propia Compostela, por lo mismo, nada tienen que ver con Fátima, Lourdes, Roma o el frío ataúd de piedra en que quieren convertir la catedral de Santiago

Ese espíritu de Santiago, ese “Santiago” querido por todos es el que están intentando secuestrar estos personajes, despojándolo de todo contacto real con sus peregrinos. Posiblemente la catedral de las grandes peregrinaciones quede un frío contenedor para guiris con pamelona y guías turísticos, en ello va todo el empeño de esa gavilla, los peregrinos son bultos sospechosos, ahora les quitan mochila y bordón, pronto intentarán despojarles del alma. Pero algún día el Santiago de los peregrinos soltará las amarras y el contenedor de piedra  donde le mantienen secuestrado  y la emprenderá a bordonazos en el lomo con todos estos ignorantes “des-almados”. Ese día repicarán todas las campanas desde Roncesvalles al Obradoiro. QUITEN SUS MANOS DE GARDUÑA DEL ESPÍRITU DE SANTIGO.

(Foto Manuel G. Vicente)
 
SANTIAGO SECUESTRADO, EL FIN DE UN MITO 
 
Por José de la Riera
 
La catedral de Santiago acaba de prohibir el acceso a la misma de peregrinos con mochila y bordón. Olvidan estos señores que los peregrinos cuelgan sus sueños de la mochila y abren paso a los mismos con el bordón. Olvidan también que la catedral no es de Cabildo alguno, ni de Archicofradía alguna, ni siquiera de arzobispo alguno, la catedral es de Santiago y sus peregrinos, del último y más humilde de éstos. Los peregrinos ya tienen vedado el acceso al árbol de Jesé, a pie de Pórtico, donde rendidos tras el largo viaje depositaban su mano abierta y sus sentimientos, eso ya es recuerdo, polvo del Camino. Pero olvidan, sobre todo, estos ensotanados señores su propia historia. La catedral se hizo por y para los peregrinos, no para ellos, ellos son simples guardianes, “custodios” de una tumba al final de todos los caminos de occidente, porteros sin chuzo pero con sotana, porteros burócratas, espesos y municipales, porteros “desalmados”, sin alma alguna. Y el propio templo es ejemplo de libro de un santuario específico de peregrinación. Allí dormían los peregrinos, comían, cantaban por naciones, asesinaban pòr un lugar ante el Apóstol (fue menester volver a consagrar varias veces el templo por estos derramamientos de sangre), rezaban, no abandonaban a su Apóstol tras centenares o miles de kilómetros de polvo, sudor, calamidades, miedo y fe, fe infinita. Los testimonios son abrumadores. Los narradores de la peregrinación del gran príncipe Cosimo dei Medici relataban, asombrados, como los peregrinos abrazaban con emoción a Santiago para tocarlo a continuación con su propio sombrero, y así aparecía el Apótol tocado ora de tirolés, luego de borgoñón, más tarde de baturro... siempre con la sonrisa bondadosa de complicidad con sus peregrinos. Pero todo eso es ya pasado. Cuando se produjo el glorioso renacimiento de las peregrinaciones jacobeas, en los años ochenta del pasado siglo, la participación de la catedral de Santiago fue nula, no se enteraron de nada, todo se les fue en arquear el entrecejo cuando vieron entrar en Compostela, cubiertos de polvo y flores, a los nuevos peregrinos de un Camino renacido, para rápidamente instaurar burocracias, hacer pucheros y ponerle puertas al Campo mientras los peregrinos les llevaban noticias de los amaneceres de Estella, de los atardeceres junto a la Cruz de Ferro, del lecho de paja en la humilde palloza de O Cebreiro y de extrañas señales de reconocimiento en formas de flechas amarillas. Se les vimo encima, ni lo esperaban ni mucho menos esperaban a los peregrinos de un Camino renacido. Todo su empeño se fue en blindar la meta, ignorando en absoluto el Camino y, mucho más aún, ignorando también que por él se estaba acercando a Santiago lo mejor de la nueva Europa. Además de amargarle la vida al gran Elías Valiña instauraron un recibimiento gélido, inquisitorial y burocrático a los peregrinos de ese Camino renacido. El peregrino, y con él el Camino, se mueve por mitos, parece vivir en un periodo liminal, sumergido en una burbuja y ajeno a casi todo, durante un viaje donde ritos y símbolos cobran una importancia fundamental. Ritos, mitos y símbolos del pasado que han hecho suyos (como la bendición del peregrinos en Roncesvalles, lo de poner sus manos en el árbol de Jesé antes de que secuestraran el Pórtico de la Gloria, o arrojar su piedra en la Cruz de Ferro) e incluso ritos del presente, nacidos con el propio renacimiento actual de las peregrinaciones, como la intensa línea de monjois creados en diversos puntos del Camino, las ceremonias de purificación de las ropas por el fuego y los baños rituales en el Finisterre, e incluso asistir a las queimadas evocadoras del bueno de Jesús Jato en Villafranca. El carácter flexible de todo lo ritual que preside el Camino permite no sólo que viejos elementos sean completados con nuevos contenidos sino que otros elementos innovadores puedan ser incluidos sin ningún problema. La peregrinación se va convirtiendo así en una vía de escape, un viaje a Ítaca pasando por Esparta, donde cada persona puede poner entre interrogantes su propia vida confundido e igualado entre otros semejantes que viven parecidas preocupaciones acompañados de su propia sombra, a veces la única compañía de sol a sol. Todo invita a sumirse en un estado de reflexión imposible en las duras condiciones de vida y trabajo en las grandes ciudades, en un mundo dominado por las prisas y el estrés, hasta el punto de que para muchos la peregrinación supone una auténtica catarsis. El Camino proporciona algo muy difícil de conseguir en nuestros días, el distanciamiento, distanciamiento de la familia, de las propias responsabilidades, de la propia vida cotidiana y de la sociedad a la que se pertenece. El ecumenismo del Camino, su multiculturalidad, la convivencia diaria y en condiciones extraordinarias con gentes de los más diversos países, razas, creencias e idiomas, en unas condiciones de paz, serenidad y reflexión, produce además un alimento cotidiano y un cúmulo de experiencias imposible de conseguir ya en otros sitios. El individuo, catalogado, clasificado y alienado por la sociedad que le ha tocado vivir, vuelve a reconocerse como persona, reconoce y tal vez se reconforta en una espiritualidad que sólo era ya una luz mortecina, recupera su albedrío, se reconcentra, piensa en ese viejo amigo que tal vez dejó en la infancia ya lejana, es decir, vuelve a reencontrarse consigo mismo tras una larga travesía. De ahí lo difícil que se le hace al peregrino salir de la burbuja una vez terminado el Camino, y de ahí el enorme predicamento del Camino en si como itinerario sagrado que defienden sus mejores valedores, es decir, los propios peregrinos. Efectivamente, peregrino viaja en una burbuja de difícil acceso, donde todo es posible, pero burbuja al fin y al cabo, sólo accesible para sus conmilitones, el peregrino jamás canta su canción salvo al que con él va, raramente se abre fuera del momento mágico que está viviendo, fuera de su Camino. Y esto es algo fácil de percibir para cualquiera que, desde fuera, se acerque a un peregrino en Camino. El rastro en los libros de peregrinos hace resaltar, poderosamente, la función simbólica del propio itinerario. Y, caminando con ellos, está “el espíritu de Santiago”, algo indefinible que poco tiene que ver con reliquia alguna en una tumba y si con una serie de valores asumidos por todos: espiritualidad no restrictiva y en sentido amplio, solidaridad, humildad ante la naturaleza y el espacio sagrado (“el Camino”) que se está pisando, búsqueda, aventura y libertad en un gran Camino para andar. Esos valores conforman “el espíritu de Santiago” y son los que producen el auténtico “milagro del Camino” y que hacen que en el mismo se encuentren perfectamente a gusto un budista, un católico, un agnóstico o un seguidor del gran Manitú... “la puerta se abre a todos”. Y la propia Compostela, por lo mismo, nada tienen que ver con Fátima, Lourdes, Roma o el frío ataúd de piedra en que quieren convertir la catedral de Santiago Ese espíritu de Santiago, ese “Santiago” querido por todos es el que están intentando secuestrar estos personajes, despojándolo de todo contacto real con sus peregrinos. Posiblemente la catedral de las grandes peregrinaciones quede un frío contenedor para guiris con pamelona y guías turísticos, en ello va todo el empeño de esa gavilla, los peregrinos son bultos sospechosos, ahora les quitan mochila y bordón, pronto intentarán despojarles del alma. Pero algún día el Santiago de los peregrinos soltará las amarras y el contenedor de piedra donde le mantienen secuestrado y la emprenderá a bordonazos en el lomo con todos estos ignorantes “des-almados”. Ese día repicarán todas las campanas desde Roncesvalles al Obradoiro. 
QUITEN SUS MANOS DE GARDUÑA DEL ESPÍRITU DE SANTIGO.
 (Foto Manuel G. Vicente)

Avisos para Caminantes


viernes, 1 de noviembre de 2013

Retratos Peregrinos

Reflexiones peregrinas

Noticias del Camino



Ésta es la nueva credencial del Arzobispado de Santiago. En ella está impreso el donativo o precio de 1,50 € por ella. Trae 48 casillas para los sellos e indica que hay que sellar al menos 2 veces al día, con lo que os valdrá para 24 días de Camino. Quizá no la han diseñado demasiado bien poque se queda corta para la mayor parte de las rutas.

Todos los Caminhos llevan a Santiago

Recodos del Camino



Atardecer en el santurario da Virxe da Barca, en Muxía

Avisos para Caminantes


Salud del Peregrino


10 maneiras de evitar bolhas e pés doloridos

Muitos não dão aos pés a importância que eles merecem. Em primeiro lugar, não somos nada sem nossos pés. Sem eles não tem caminhada, não tem mochilada, não tem visual.
bolha nos pés, pesadelo de qualquer viajante Uma das coisas mais importantes para uma caminhada tranquila e prazeiroza é fazer com que seus pés estejam bem, proporcionando um excelente passeio.
Eu tenho pés muito sensíveis e as bolhas me perseguem sempre que faço uma caminhada mais longa. Já tive que percorrer longas distâncias com bolhas incômodas e doloridas que me atormentaram durante e após a caminhada. Depois de muito pesquisar, resolvi dividir esse conhecimento com vocês. Afinal, pés saudáveis não encontram limites!
Algumas dicas para você aproveitar melhor sua viagem/caminhada e retornar dela com os pés saudáveis:

1) Cuidar bem dos seus pés nas vésperas é essencial
Não force seus pés com sapatos apertados e posições desconfortáveis no trabalho. Nas vésperas de sua caminhada, planeje bem para que seus pés estejam intactos e relaxados no dia da partida. Antes de sair de casa, certifique-se de que seus pés estejam limpos e bem acomodados na sua bota/tênis.
2) Invista numa bota/tênis confortável e de qualidade
Dependendo do terreno, é necessário que você utilize calçados de solado mais firme, para que seus pés não fiquem se entortando pelo caminho quando você pisar em pedras, raízes e buracos. Se isso acontecer, é provável que você se canse muito mais rápido e não aprecie o passeio como poderia. Os solados firmes evitam também as torções, dores nas costas e pernas.
3) Botas impermeáves, mas respiráveis
Mais uma observação importante na hora de comprar a sua bota é certificar-se de que ela “respira”. Você precisa fazer o dever de casa e se informar se os modelos disponíveis ou os que você deseja são realmente respiráveis. Para isso, conte com a experiência de aventureiros mais experientes que você. Pesquise em fóruns, blogs e sites de opinião sobre os modelos que estão na sua pauta. Se o calçado não deixar seus pés respirarem, você vai ganhar bolhas e muito desconforto. Afinal, a umidade precisa sair. Os modelos atuais comumente utilizam a tecnologia Gore Tex que não deixa a umidade entrar, mas a deixa sair.
4) Cuidado com o tamanho do calçado
Seu calçado deve estar confortável. Isso significa que ele não pode estar justo e nem largo demais. Quando for comprar seu calçado para caminhada, leve em consideração as descidas, ocasião onde os pés são forçados para a frente. Considere também que, com o esforço, nossos pés tendem a inchar um pouco, levando o que está apertado a ficar arrochado. Mas não caia no erro de comprar um número maior. Experimente o calçado e avalie. O ideal é que seus dedos não fiquem colados no bico do calçado, evitando que você ganhe de presente algumas unhas roxas, dedos doloridos e bolhas quando for fazer descidas.
5) Amarração
Parece coisa boba, mas a amarração faz uma diferença muito grande na hora de evitar bolhas. É importante que seu tornozelo fique bem firme na parte de trás do calçado, evitando que escorregue para frente entrando em atrito em diversas partes do seu pé. Existem diversas maneiras diferentes de amarrar seu calçado. Veja qual a melhor para o seu caso e faça-a bem firme.
6) Evite meias de algodão
As meias de algodão encharcam facilmente e seguram a umidade. Com as meias úmidas, a pele amolece e permite que a fricção cause bolhas. Então, meia de algodão para caminhadas, nem pensar!
Você não quer meias que tenham sequer 1% de algodão. Veja aqui nosso post sobre meias para evitar bolhas e pés cansados.
7) Abuse das meias de lã ou tecido sintético
São as melhores. Existe atualmente uma ampla variedade de meias para todos os gostos e bolsos. Minha sugestão são as de lã merino. Elas são confortáveis, absorvem rapidamente o suor e o expelem com mais facilidade do que o algodão e alguns outros tecidos. Geralmente são meias importadas e o custo x benefício delas é excelente. Sua durabilidade é maior e são projetadas especificamente para trazer conforto aos aventureiros caminhantes. Os fabricantes nacionais comumente colocam algodão na fórmula, o que já vimos que não é legal. Até mesmo no verão, essas meias são uma boa pedida. É só você verificar na hora da compra a grossura da meia. Costumam ser classificadas como light hiker, heavy trekker, duplas, triplas e por aí vai. O fabricante também costuma indicar o tipo de uso que mais cabe àquela meia. Pesquise bem, as opções são muitas.
8) Liners – quando usá-los
Os liners desempenham um papel de grande importância para o pessoal que faz caminhadas mais longas e com meias mais “pesadas”. Muitas vezes as meias mais grossas irritam, ou “lixam” os pés dos montanhistas pela sua constituição. Para resolver esse problema, existem os liners, que são meias bem finas e de material que permite a evaporação muito rápida. Evitam o contato da pele com meias mais ásperas e facilitam a transpiração, expelindo a umidade para a segunda meia. É comum você tirar a bota e verificar que seu liner está seco e sua meia, molhada.
9) Esparadrapos como prevenção
Se você possui pés muito sensíveis ou pontos de fricção já conhecidos nos seus pés, tente isolá-los com pedaços de esparadrapo. Mas cuidado para não deixar que o exparadrapo embole ou faça um recorte em cima de um ponto de fricção. Se não, seu pesadelo será muito pior. Se você já tiver uma bolha, não use esse método pois quando extrair o esparadrapo, a pele solta virá junto, abrindo uma ferida.
10) Pomadas e vaselina
Algumas pessoas fazem uso de pomadas ou vaselina para evitar os pontos de atrito. Eu particularmente não gosto, mas é uma opção se você quizer fazer o teste. Mas cuidado para não lambusar os pés, pois o resultado é desastroso. Seus pés ficarão sambando dentro do calçado, criando cada vez mais problemas. Passe um pouco somente nos locais de maior atrito. Esse métdodo é mais usado por pessoas que têm bolhas entre os dedos e em locais onde o esparadrapo não cola bem.
Se a bolha aparecer, calma!
Se mesmo com todas essas dicas, as bolhas apareceram e ameaçam transformar seu passeio em um pesadelo, calma. Vamos ver algumas coisas que você pode fazer para minimizar o problema:
- Não estoure a bolha de qualqer maneira. O ideal é que você tenha agulha fina esterilizada ou esterilize-a na hora, furando a bolha e costurando-a com uma linha, também fina, para que a pele não cole e se encha de fluido novamente.
- Jamais tire a pele solta. Você criará uma ferida extremamente dolorida e com maior risco de contaminação.
- As pomadas ajudam na cicatrização mas não curam de um minuto para outro. Então, em alguns casos, é melhor voltar antes da hora do que sofrer por dias a fio.
- Se voltar não for uma opção, coloque um pequeno pedaço de gaze exatamente em cima de onde a bolha se formou e isole tudo com um pedaço grande de esparadrapo. Certifique-se de que o esparadrapo não vai soltar no local de fricção e que não haja costuras e dobras nele. Isole uma área bem maior do que a área da bolha.
- Se a bolha estiver suja de lama ou algo semelhante, desinfete-a antes de fazer qualquer curativo e limpe seu calçado por dentro antes de voltar a caminhar.
 Seus pés precisam de descanso!
Lembre-se que durante a caminhada, especialmente as mais longas, você precisa parar algumas vezes para tomar fôlego, beber um pouco dágua e recuperar as energias. Seus pés também precisam. Nas suas paradas para descanso, tire o calçado, deixe os pés respirar e coloque suas pernas para cima. Ao invés de colocar a mochila como encosto para a cabeça, coloque-a como suporte para que suas pernas fiquem um pouco mais elevadas do que o resto do seu corpo, fazendo o sangue circular melhor pelo seu corpo, reestablecendo o equilíbrio e facilitando o descanso.
Com essas dicas, espero que você se livre definitivamente das bolhas e faça boas viagens!

Pensamientos peregrinos

jueves, 31 de octubre de 2013

Diário do Peregrino de Santiago"
O caminho de Santiago é muito mais que Igreja, é muito mais que um caminho, nem caminho da vida, nem sacrificio será.. De muitos cantos se vê falar e escrever sobre o tal Caminho.. Dizem que foi flagelo, foi castigo, história e providência ou início de reconquista.. Muito se ouve, muito se conta e tanto se caminha.. Caminho de Santiago tem arte, tem estilo, tem moda e até poesia, prosa e canto... Música lindas, brochuras, mapas e ritos, abraços, blogs, e murais tão cheios na net e na praça.. No tal caminho se encontram jovens, crianças e até bem velhos por sinal, activos e reformados e muito desempregados... Eu sempre que posso por lá quero passar.. Temo não ser apreciador de inventar e ter prazer de dizer o que fazer ou não, mas no caminho ensino.. tanto se apreende e se sente por vezes sentimentos.. Se um dia fores neste trilho, saberás por certo do que falo, não te atrevas a vir-me mostrar as compostelas que coleccionas, porque nada me dizem.. Deixa-me olhar.te, perspectivar olhos nos olhos e sentir o teu afecto e te direi.. Obrigado companheiro peregrino por me dares esse afago...

Reflexiones del Camino


                   La Iglesia ofrece el sacrificio eucarístico por los difuntos con ocasión, no sólo de la celebración de los funerales, sino también en los días tercero, séptimo y trigésimo, así como en el aniversario de la muerte; la celebración de la Misa en sufragio de las almas de los propios difuntos es el modo cristiano de recordar y prolongar, en el Señor, la comunión con cuantos han cruzado ya el umbral de la muerte.
                     El 2 de Noviembre, además, la Iglesia ofrece repetidamente el santo sacrificio por todos los fieles difuntos, por los que celebra también la Liturgia de las Horas.
                    Cada día, tanto en la celebración de la Eucaristía como en las Vísperas, la Iglesia no deja de implorar al Señor con súplicas, para que dé a "los fieles que nos han precedido con el signo de la fe... y a todos los que descansan en Cristo, el lugar del consuelo, de la luz y de la paz".
                   Es importante, pues, educar a los fieles a la luz de la celebración eucarística, en la que la Iglesia ruega para que sean asociados a la gloria del Señor resucitado todos los fieles difuntos, de cualquier tiempo y lugar, evitando el peligro de una visión posesiva y particularista de la Misa por el "propio" difunto.
                    La celebración de la Misa en sufragio por los difuntos es además una ocasión para una catequesis sobre los novísimos.


Evangelio en la Conmemoración de los fieles difuntos
No se turbe vuestro corazón. Creéis en Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas moradas. De lo contrario, ¿os hubiera dicho que voy a prepararos un lugar? Cuando me haya marchado y os haya preparado un lugar, de nuevo vendré y os llevaré junto a mí, para que, donde yo estoy, estéis también vosotros. Y adonde yo voy, ya sabéis el camino.
Tomás le dijo:
—Señor, no sabemos adónde vas,
¿cómo podremos saber el camino?
Jesús respondió:
—Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida;
nadie va al Padre si no es a través de mí (Jn 14, 1-6).
Buen Camino.

domingo, 6 de octubre de 2013

Testimonios Peregrinos


"Dietario íntimo" 

Escrito por un peregrino francés a Compostela

Geofroi de Buletot, ano 1381

(texto completo)  
Idade media

Ostabat
27 de marzo de 1.381
Acabo de entrar en esta hospedería de San Nicolás, en Ostabat. Pertenece al rey de Navarra. Se cobran muchos peajes a los peregrinos; tanto por estos pagos como en San Juan de Pie del Puerto, se nos ha cobrado de manera indignante. Acuerda la ley que ninguno de los jacobistas que vamos a Compostela tengamos que pagar portazgos. Solamente los mercaderes; pero lo que he visto hoy es abochornante. A uno de mis compañeros le han registrado los calzones, porque dijo que no tenía dinero con que pagarles. Por otra parte nos han soplado el triple más de los que debieran. Todo el mundo clama por la injusticia de estos impuestos, al entrar en este lugar del reino de Navarra. Algunos de mis compañeros han sido dardeados y hasta insultados.

Ibañeta
28 de marzo de 1.381
No salgo de mi asombro y he de dejar constancia escrita en este diario de "bitácora", digo de peregrinación: Los portazgueros son unos soeces, y nos chupan todo lo que pueden, hasta injuriarnos. No se me había olvidado todavía lo de Ostabat, cuando ahora he de relatar escenas verganzosas; en San Juan de Pie de Puerto, en San Miguel y, en general, en los pasos difíciles del Cisa, nos clavan los portazgueros hasta deslomarnos injustamente.
Ya no es poco la impresión de abatimiento y de miedo que da la presencia de los montes Pirineos, como para que se añada la catástrofe de estos abusos, que tanto dañan la oración peregrinante de nuestros pasos. No me han servido de nada los salvoconductos extendidos por Pedro IV a mi nombre. En San Juan de Pie de Puerto se nos ha presentado la leyenda de Carlomagno. Unos de los guías, después de pagar la alcabala, comentaba sobre el velatorio que organizó Carlomagno en fúnebre honor de sus Doce Pares muertos. Lo que más me gustó, entre lo que contaba el buen cicerone de la montaña, fue lo de las teas que lucieron toda la noche teniendo como candeleros los miles de lanzas de los soldados del gran emperador de Aquisgrán. Me he fatigado enormemente al ascender por el rio Valcarlos, buscando los lugares menos nevados y escarpizos. Yo he subido el largo puerto de Cisa con más diminuta preocupación que antaño. Resulta que, quizá por el habla de sus habitantes -son vascos-, esta gente impone fiero horror. He podido comprobar, Velay, algunas amabilidades en Garoscaray y en Gaorqueta, donde pedimos, como mendigos, como peregrinos; y obtuvimos panes y nos calentamos al fuego para reponer fuerzas. Uno de mis compañeros dice haber leído en el "Liber santi Jacobi" que los vascos acostumbran a desvalijar a los peregrinos de Santiago y que cabalgaban sobre ellos, como si fueran asnos y los mataban. Lo que si es cierto es aquello de Ricardo Corazón de León, exigiendo a los señores de estas tierras poner todo su empeño en la defensa de los "romius".


Roncesvalles
29 de marzo de 1.381
Me he quedado hecho añicos por el acogimiento que a los peregrinos de todas las naciones se nos hace en esta hospedería de Roncesvalles.
Había oído contar de ella, pero la realidad supera la imaginación. Aparte de la ermita que rige el "Santero" de la campana, en el Monasterio te reciben con alegría inusitada. Para estos monjes el peregrino es Cristo. Lo dice, y te tratan como a tal. En un poema sobre Roncesvalles, titulado "Preciosa", ya se lee:
"La puerta se abre a todos, enfermos y sanos;
no sólo a católicos, sino aún a paganos;
a judíos, herejes, ociosos, y vanos;
y más brevemente, a buenos profanos. 
Me ha maravillado, la verdad. A las puertas del Monasterio se halla apostado un monje, que ofrece pan y vino a los que pasan y no desean entrar, que son bien pocos, cuando se encuentra con tanta facilidad. Fijáos bien. ¿A quién digo yo "fijáos", si escribo para mí mismo? Al traspasar la puerta, mandaron quitarme las botas gruesas, e inmediatamente me lavaron los pies con sal. Luego un monje, haciendo de rasurador, me arregló la barba, que tenía descuidada desde el día en que salí de París, y me quitó los "abuelos" que me crecían abundosos en el cuello. Me cogieron los botos y se los llevaron al zapatero. He sido testigo de las atenciones que se gastan con los enfermos.
Peregrinos hay que llevan hospedados hasta un mes. No los sueltan si no están bien repuestos. Y con ellos puede permanecer, sin que les cueste un cuarto, sus familiares o algún vecino que los acompañara. La comida que nos dan en el refectorio es muy buena. Las mujeres no se han reunido a cenar con nosotros. Ellas viven en otro edificio aparte. Durante la comida, nos leen un libro piadoso sobre Santiago Apóstol. No sólo los lechos de los enfermos son buenos, sino además los de los demás, cubiertos con sábanas, con jergón, mantas y repostero. Puedo permanecer durante tres días sin que me cueste un ochavo.
Me dieron para comer: un pedazo de pan de seiscientas onzas, media pinta de vino y, como es cuaresma, nos han colocado sobre el plato "abadejo, sardinas, huevos y queso, con caldo y legumbres".
Nos han tratado a cuerpo de rey. Y eso que la cuaresma ha evitado pitanza de caldo y carne. Si uno no alcanza la satisfacción de la llenumbre, puede repetir. Está permitido. ¡Claro que hay picaresca! Como la de quienes llenan su calabaza de vinillo riojano, pendiente del bordón de romero, en previsión de futuras jornadas. La hospitalidad de este monasterio contrasta con la pobreza de los circundante. Es un paraíso en medio de los lugares más fieramente apartados.

Pamplona
2 de abril de 1381
Escribo desde la gran Alberguería, junto a la catedral. Bajé por Viscarret desde Roncesvalles. Me avisó que estábamos a punto de costear Pamplona al pasar por Villaba. Del hospital me habló un vecino de París. Estoy contento, después de las nueve leguas, por hallarme en esta hospedería.
Me dí unas vueltas por la calle, y me halle inmergido en el colorido de San Fermín y el Burgo Nuevo -o San Nicolás-, donde residen franceses. Al mediodía de ayer, cuando bajaba por Larrasoaña, me dieron pan abundante y gratuito, y llené de vino la cabalaza. El día ha clareado mucho. Un gran chubasco me toca recibir entre Idoy y Anchoriz. En la Alberguería de Pamplona encuentro a cincuenta peregrinos bajo el mismo techado: cuarenta hombre y ocho mujeres. Alguno de ellos era albano.
Por cierto que si no me falla la memoria, he topado con gentes de mucha condición, dentro de este edificio: un copero, un cambrero, varios escuderos, un caballero, dos médicos, un doncel, un escudero de mesa. Pregunté por sus nacionalidades y, si no me queda alguna enel tintero, eran polacos, catalanes, burgueses de Gante, napolitanos, alemanes, húngaros, loreneses, flamencos, saboyanos, tolosanos, provenzales, sicilianos, boloñeses y hasta un etíope -cura recién cantado misa- que viene de Roma, y lleva un salvoconducto del rey de Navarra para que se le abran las puertas del reino. Se le faculta para pedir limosna.
Algunos de los que circulaban por Pamplona son los que ya vuelven de Santiago; emocionados, eso sí, llevan, en el zurroncillo, alguna comida para el ascenso a Roncesvalles; y en la calabacilla su poco de vino. Son labradores que se cubren las mucetas de peregrino, con conchas, compradas en el "paraíso" de Compostela. Se hacen muy simpáticos cuando transitan con las plumas de gallo y de gallina que han comprado a los buhoneros de Santo Domingo de la Calzada.

Estella
3 de abril de 1.381
Hoy he querido entrar en el hospital de San Lázaro, que se sitúa a la entrada de Estella. He de recoger, en mi cuaderno de andar y ver, las impresiones de la jornada de Pamplona hasta Estella.
Charlé largamente con algunos compañeros. Me entendí con guías que van acompañando a nobles peregrinos. Nos pusimos a hablar sobre el tema de aquellos que no hacen la peregrinación por verdadera devoción, sino por pasatiempo y por galloferia. Mi interlocutor, que entiende el Camino francés, los tildaba de vagabundos, inútiles, enemigos del trabajo, holgazanes y baldíos.
Yo no me podía figurar que hubiera seres que se visten a diario la media sotanilla, se colocan la esclavina, se echan a modo de alforja un zurrón al lado, se apoyan en su bordón, se juntan con una daifa, gayamente vestida de romera y a vivir a cuenta de la peregrinación.
Por cierto, hasta llegar a Logroño hay que guardarse de los ríos malos y venenosos, tales como el de Torres de Sansol y el de Cuevas. Ya llegaremos al río Salado. Poco a poco hemos ido llegando a Puente la Reina, donde hay dos hospitales y un puente mandado construir sobre el Arga por doña Mayor. En el hospital del Crucifijo nos hubiéramos detenido, de no hacérsenos corta la jornada, ya que podíamos haber pasado buena noche. Veo elevarse hasta mis labios el buen vaso de leche con nata espumante que suelen entregar a los peregrinos.
De estos lugares no se suelta, como una niebla adherida, la leyenda de Carlomagno, que según parece luchó contra Agiolando, de creer al "Códex Calixtinus", es decir al "Falso Turpín" -¡el gran libro de viajes y de propaganda, a escala europea!-. Puede verse junto al puente de seis arcos, el pajarillo que tanto llama la atención de los naturales. Limpia, con sus alas -bajando constantemente a cargarlas de agua-, a la Virgen que preside el puente, y ante la que nos hemos parado un rato, pidiéndole ayuda en nuestra peregrinación a Santiago.
La tarde se nos iba echando encima. Después del vaso de leche, en Puente Larreina, nuestro paso por el río Salado despertó curiosidad. Se decía de él, en los antiguos itinerarios del siglo XII, que estaba envenenado. Resulta solamente que el agua está salada y no engaña a nadie, pues lo dice el topónimo fluvial. Hay buen puente en la actualidad, pero hace doscientos años era bien distinto, de creer al obispo de Puy, Aymerico Picaud; lugar muy pacífico y concurrido ahora: "cuando íbamos a Santiago, encontramos en su orilla a dos navarros, afilando sus navajas, según costumbre para degollar las bestias de los peregrinos que beben de aquella agua y mueren, los cuales a nuestras preguntas dijeron, mintiendo, que era sana para beber; dimos de beber de ella a nuestros caballos y, al instante, murieron dos, y en el mismo lugar los desollaron". .Me parece a mí que el autor de estas palabras tenía obsesión contra los "navarros".
Al poco andábamos por Lorca y pronto ganábamos Villatuerta, y a un lado Estella, lugar en el que escribo mis impresiones de hoy.
Lo que más favorablemente me ha golpeado es que, en todas las etapas del Camino, se han creado hospitales para los "malatos" o leprosos, bajo la advocación de San Lázaro. Estoy hablando con el hospitalero. Me enseña la carta dirigida por el alcalde en 1302, dentro de este mismo siglo, erigiendo el lazareto para leprosos y leprosas,  "en el camino francés por donde pasan muchos peregrinos y muchos bonos christianos que van a synnor Santiago, de los cuales allí acaecen y a los que no traen espensa proveenlos del comer y del beber" 
Cuidan con gran caridad cristiana a los leprosos. Se entiende por leprosos a los que habrán de ser llamados enfermos de pelagra, de escorbuto, de la acrodinia, del lúes, del herpetismo y otras dermatosis.
A algunos de tales hombres y mujeres, con las caras tapadas, los he visto circular por el camino romero, con miedo y dignidad; no quieren hablar con nosotros, porque piensas que nos pueden infectar. Acuden a Compostela, en espera de curación por medio del Señor Santiago. 

Nájera
4 de abril de 1.381
Hoy mi recorrido ha sido largo, pero realizado cómodamente, merced a la caballería que alquilé en Estella. ¡Mis buenos cuartos me costó alquilársela a un nativo! Desde ella contemplé "Estella, la bella" saliendo para el Monasterio de Irache; antes de recorrer el camino, di vuelta por la ciudad y carlé con la gente. Es un pueblo nuevo, muy comercial, donde el peregrino es bien recibido, sobre todo si es francés como yo. Me dieron pan, vino, carne. La ciudad está situada junto a una roca. El río provoca fresco ambiente.
Y es delicioso vivir aquí. He visitado el hospital de San Nicolás, donde se hospedó, yendo hacia Compostela, el obispo de Padrás, en Acaia. Y donde murió también. Nadie habría conocido que era él, de no haber sido por las luces que vio un sacristán.
Verdad que la probé, porque estos tragos son parte de la vida del peregrino. Por aquí las leyendas cluniacenses, como vasta operación turística, se han apiñado para decir cosas entre Roldán y Ferragut. Y nada legendario es que fue preso el abad de Sahagún de tal manera que "no nos fue permitido que paciésemos en otra parte sino ante el lecho, en el cual el señor de la casa con su propia mujer yacía"; no hemos de ocultar que hace setenta y tres años "Drocón de Meldis, preboste de Estella", anduvo persiguiendo a Johan de Londres, que había robado a peregrinos, mientras dormían en el Hospicio de Domingo, llamado "el Gallego".
Los hurtos en las posadas no eran infrecuentes. A veces los propios posaderos las provocaban, otras eran cometidas por profesionales, forzando las puertas, pero nadie sabía a ciencia cierta, si con el consentimiento de algunos albergueros. En Estella, cuando el peregrino nota que le falta algo, si acusa a los hospederos, han de defenderse éstos "por juicio de batalla".
De los sucedidos de ladrones, en las posadas, se cuentan mil historias. Determinadas mujeres de la vida airada entran a dormir con los romeros -struprandi causa- para desvalijarlos de la escarcela. De lo bien abastecida que para los peregrinos resulta Estella es buena indicación la que resulta de la visita del gobernador de Navarra que se hospedó en el "hotel dou Rey Chandolille", con 120 peones y varios caballeros. El hartazgo que se pegaron es de los que marcan época, fuera de parsimonia gastronómica: diez espaldas de carnero, 4 gallinas, 13 perdices, 8 carneros, 28 sueldos de tocino, 3 gansos, 16 pollas, 1 puerco, 3 gansos, de azúcar, 2 de gengibre y 2 de arroz y garbanzo.
: No es la comida del peregrino vulgar y moliente la que ahora confiaba al papel en estas menudencias; es que, con el cansancio, se me hace la boca agua, de tanto goliardesco dengue. Al fin, salimos por Rocamador, iglesia muy favorecida por Sancho el Fuerte, a la que otorgó las rentas de la carnicería vieja de Estella.
Desde la salida de Irache ha soplado un viento fuerte que facilita el camino a mi cabalgadura. Irache, con su monasterio y su castillo altivo de Monjardín, me coloca en trance de contarme otras cosas; pero ya que queda muy poco tiempo hasta que se cumpla la hora de la cena. No debo olvidar la situación de Viana -reunión de ocho aldeas- último pueblo de Navarra, como oteando a Logroño, primera población de España, perteneciente al rey de Castilla. Es necesario cuidarse mucho de los que tratan de hacerte mal cambio de monedas, ya que aquí pululan los cambistas judíos, usureros, y se dejan los cornados, y comienzan a ser valederos los maravedises. Hemos pasado por aquel puente del Ebro, que se parece a los grandes ríos de Francia. 
 
Burgos
6 de abril de 1.381
La jornada de hoy ha sido sin duda la más larga en cuanto aleguas: Nájera - Burgos. Por eso he llegado tan tarde y me pongo a escribir a la mañana siguiente, antes de salir a dar una vuelta por la Cabeza de Castilla. Me ha mareado la jornada de ayer. Atravesé ríos y montañas, recorrí lugares que ponen devoción, como son: Santo Domingo de la Calzada y San Juan de Ortega. He comido setas en los Montes de Oca, después que fui desvalijado por unos bandoleros o ladrones ingleses. Ordenemos, pues, el relato, para que salga cada cosa a su tiempo. La alberguería de Nájera depende de la Iglesia de Santa María; a la salida dirigí mis pasos por el hospital de la abadía, y me desvié hacia la iglesia de San Francisco. Había contratado antes, con un mozo de espuelas, la caballería que había de dejar en un corral de Burgos.
De la alberguería de los pobres de Nájera se dirá -a pesar de los robos a que fue sometida por varias veces-, lo mismo que del monasterio cluniancense del que dependía: "Allí dan de grado por amor de Dios en los hospitales y tienes todo lo que quieres. Excepto en el hospital de Santiago, toda la gente es muy burlona. Las mujeres del hospital arman mucho ruido a los peregrinos, pero las raciones son muy buenas." 
Me han hablado algunos peregrinos de lo compensador que resulta subir hasta San Millán de la Cogolla y, de paso, retornar al camino por el pueblo de Berceo, donde hasta hace poco, vivía un clérigo, buen rimador de temas referidos a los que al Apóstol de España van en romería. Desaparece el recuerdo de Carlomagno, para dar consistencia a la figura de de Fernán González, tanto en Curueña como en Valpuerta. Al llegar a Santo Domingo de la Calzada se toca el río Oja. Nada más construir el puente, se elevó una hospedería. Nose respira otro aroma que la presencia de aquel santo constructor de puentes junto con el de su discípulo Juan de Ortega.
En Santo Domingo me hablaron del caballero francés, poseso del "diablo", que camino de Compostela se libera de él en un rincón de la Calzada; además llegaron a mis oídos los dichos sobre Bernardo, el infeccioso purulento que se cura de la lepra, o peregrino normando que queda bien del ojo doliente. Nadie que pase por aquí dejará de visitar en la catedral el gallo y la gallina blancos, descendientes de aquellos otros que estaba comiendo el juez de Santo Domingo, en el momento en que el padre del muchacho normando -ajusticiado por la acusación de robar una copa de plata en el hostal de este pueblo- fue mantenido con vida por Santiago, no obstante hallarse en la horca, encaramado en la picota del pueblo. A la vuelta del viaje de Compostela, sus padres lo encuentran con vida; entran impetuosos en casa del juez, cuando engullía un buen plato combinado de ballo y gallina -¡Que vivan y cacareen y kikiriqeen esta aves del corral, si lo que me decís es cierto!- y, zás, se emplumaron de nuevo el pollo y la gallina asados. En recuerdo de tal milagro jacobeo, se conserva un par de gallináceas dentro de la catedral. Yo también, como otros, tomé varias plumas para colocármelas en mi sombrero de fieltro de ala ancha, que me protege contra el sol y la lluvia. Cada siete años -si no se mueren antes-cambian los animalitos por otros. A lo que ya no me presté fue a alargarles, por ver si picaban, unas migas de pan, colocadas en la punta del bordón, como es usual entre los más supersticiosos. Dicen los crédulos que eso da suerte para llegar a Compostela.
Grañón, Villarta, Redecilla del Camino, Belorado, Villafranca, nos conducen ariscamente a los Montes de Oca. Antes de llegar a San Juan de Ortega fuimos sorprendidos por profesionales del hurto, ingleses que nos robaron. Lo único que nos dejaron de valor fue el caballo. Despojado de la escudilla, se me escurrieron todos los lises y florines. Tendré que ir mendigando hasta Compostela. No pocos lo han ensayado con éxito antes que yo.
No sé si será Thomas de Londres el que nos desvalijó. Lo indudable es que se me vinieron al magín las historias recientemente sucedidas, referentes al inglés Odín de Merry, que se hacía amigo de los romeros y acudía con ellos a las posadas para salir de tapadillo a medianoche con el victorioso productos del robo. Lo mismo que a Londres, le tocará ser llevado a la horca este otro inglés que "de noches que dormía en su lecho, seis florines de oro que le descosió de la manga de la saya e assí lo manifestó" 
Y eso se lo hizo a un romero jacobita. En la Baja Navarra fue hecha justicia" de dos ladrones que robaron ros rumeos alemanes en el hospital de Izuat, de los quoales el uno fue enforzado, el otro azotado y desorellado" 
Tuvimos suerte porque no nos dieron brevajes, como a otros, para dormirnos y reducirnos a inactividad. Eso suelen hacer después de sacarte la conversación de la sed. Te ofrecen un potingue y caes sin sentido.
Era también inglés, y por estas tierras fue ahorcado, aquel que "daba yerbas a los romeos a beber en los caminos e se adormecían y así los robaba" . El que nos desvalijó, lo hizo a base de enseñarnos amenazadoramente un cuchillo. Era aquello de la bolsa o la vida. Le di la bolsa, perfiriendo limosnera a lo largo del camino de Astorga. de esta manera decidimos ir por San Juan de Ortega, doléndonos un poco no haber aceptado las camas y la buena pitanza que nos ofrecían, en Villafranca de Montes de Oca. La culpa la tuvo el caballo. Por ir en él, bien enjaezado, debieron creer que era rico. Subiendo por estos montes de Oca feneció el hijo pequeño de un matrimonio peregrino. Las lágrimas de su madre se derramaron en tal medida que provocaron la resurección del muchacho, según cuentan las leyendas aúreas de Santiago, que son como "guías" de turismo de este viaje colosal. En San Félix de Oca se me ha atravesado un arco de herradura mozárabe. Entre robledales nos acercamos a Urtica, lugar muy frecuentado por los maleantes. Justamente, san Juan de Ortega funda un monasterio y una alberguería para defender a los romeros contra los ladrones que, por día y noche, robaban y mataban a cientos de peregrinos. Hoy está más pacífico. Hasta San Juan de Ortega acuden los estériles. Te hablan del borriquillo sobre el que iba montado un tullido que se cura. Y de las manzanas que pidió un niño irlandés.
La piedad romera encuentra motivos de devoción antes de acercarse a Burgos, por Ages, Atapuerca, Rubena y Gamonal. Por último, muchos de estos puentes comarcanos se deben a la pericia ingenieril de san Juan de Ortega, natural del pueblo de su nombre.

Sahagún de Campos
7 de abril de 1.381
Hemos cambiado de paisaje. Entramos en tierra de Campos; casi a partir de Burgos y, sobre todo, después de Carrión de los Condes. Por aquí florecen los trigos. El pan se da en abundancia, pero las casas y hospedajes se diluyen en una frontera muy rala. Las viviendas se construyen con adobe y hasta poseen el demacrado color ocre que las vuelven parduzcas. En Burgos, he podido pasarlo bien, porque compite el Hospital del Emperador con el de Roncesvalles. De todas formas hay constantes líos con los posaderos y albergueros. Los Fueros de Castilla han tenido que dirimir no pocas cuestiones; en este hospital, donde me tratan tan bien, vivió un raro hostalero; oigamos la expresiva prosa ocasional: "asaetearon al mayor del Hospital, que en el hospedaje envenenó a cien peregrinos". No creí nunca que pudiera estar la peregrinación compostelana tan infectada de peligros. En Burgos suelen repetir un refrán:"el dardillo de Burgos, quitadle y séase vuestro". Resulta que entró un peregrino a casa de un tabernero. Le pidió vino para un compañero, que no podía descabalgar. Pagó, con promesas de devolver al instante la copa de plata. Y .... de aquel peregrino nunca más se conoció el paradero. Y es que también existen peregrinos de poca devoción que aplican sus malas mañas a todo lo que les lucra, aún estafando. En el Hospital del Rey se santificó un hombre, san Lesmes. De hospitales y alberguerías podemos hablar en abundancia, ya que he podido contar no menos de 25.
El caso es que se hallan supersaturadas de peregrinos, casi a presión. Por aquí algunos brujulean, durante varios días. En el hospital donde resido, nos dieron tres veces de comer, por jornada, pero cada ración fue inferior a la anterior. En las tres primeras muy abundante. Quiero reseñarle: la sopa, carne, una libra de pan blanco y un cuartillo de vino. Me lavaron los pies, pero no se topó el fraile que manejaba el lebrillo con aquello que le sucedió a san Amaro, al encontrarse un día con que le ofrecía el pie para las abluciones rituales el mismísimo demonio. Por las calles circulan muchos leprosos. Los he tropezado, especialmente en el momento de visitar al Santo Cristo de San Agustín. Lo pude sorprender, en su misterio, después que tres sucesivas cortinas se fueron descorriendo anhelosamente. Es un Cristo de mucha sangre, terrible, al que le crece la barba; le afeitan cada semana y le cortan las uñas. Dicen que como al de Orense hay que asearle cada semana. Algo menos será, ¡vamos!, digo yo. Según me cuentan, lo trajo de un puerto del Norte un mercader de Flandes, que lo halló errante por el mar. Burgos se arremolina de mercaderes flamencos y de otros venidos de puertos hanseáticos. He visto frailes gordos e ignorantes, con facha de estar bien comidos. Deben guardar en la bodega cerveza de Munich o su equivalente. No me lo explico de otra forma.
Salí más tarde de esta metrópoli, en dirección a Sahagún, donde ahora escribo, en la hospedería del gran monasterio de Clunyp. Por San Boal tuve que hacer frente a una nube de langostas, que adelantaban al oscurecer, ocultando el sol. Por Hontanos hallé un peregrino moribundo al que merodeaban los lobos. Esperamos a otro romero, que venía con cabalgadura, para rogarle que lo trasladase hasta Castrojeríz, donde hay buenos hospitales. De todas maneras, me supieron a algo "ibéricamente exquisitas" las sopas de ajo que me proporcionaron, en Hontanos, los alemanes que vendían imágenes. Habréis observado que el camino sirve para todo. Y unos enriquecen el espíritu, otros nutren con sus mercaderías las escarcelas. Junto al río Garbanzuelo me contaron la historia del hijo de Gascón, atacado por la gangrena del "ignis sacro", quien construyó un convento que da el nombre al pueblo, en atención al milagro operado en su hijo. Ni se me reconocía entre la polvareda que levantábamos poco antes de acercarnos a Castrojeriz.
Aunque parezca extraño, una gran parte de las "Cantigas" de Afonso el Sabio se han escrito en alabanza de "dos Vírgenes" que se venerani por estos pueblos de la peregrinación jacobea. Una es la Virgen del Manzano, en Castrojeriz; y otra la Virgen de Villasirga, pasado ya Fitero. Es decir que las "Cantigas" mismas se refieren a sucesos de romeros, que reciben favores, por la intercesión de Santa María, aun antes de llegar a Compostela. En Castrojeriz he contado 7 hospitales y 4 templos. No me ha sido difícil pedir una "caridad". Antes de llegar a Frómista quedo embobado y hechizado en la contemplación de la iglesia románica construída por doña Mayor. Más adelante ya en Villasirga, descubro el hospital del Conde Osorno. Empieza uno a maravillarse, con sólo entrar en el atrio, de la Virgen de Villasirga. Alfonso X el Sabio se encarama en versos cortos para contarnos la tragedia del mercader alemán, que se queda tullido:
El, en esto estando,
viu que gran romaría
de gente de sa terra
a Santiago va. 
Hasta los marineros se sirven de su advocación para solicitar bonanza. En una palabra, he aprendido este cantarcillo:
"Romeos que de Santiago
yan foronlle contando
os miragres que a Virgen
faz en Vila-Sirga". 

León
8 de abril de 1.381
Las leyendas de nuestro Carlomagno se disuelven por León. Y si creemos al poema "La Prise de Pampeloune", aunque sufriera revés en Sahagún de Campos, logró una victoria en Astorga. El hospedaje de los cluniacenses en Sahagún resulta ser de lo mejor. Disponen hasta de setenta camas. En la villa, rodeada de gruesos tapiales, se aclimatan y viven, a su sabor, francos, judíos y hasta morisma. Dos monjes se dedican a la recepción de los peregrinos en la hospedería cluniacense, más fuerte y rica que los mismos reyes; procuraron hacernos grata la estancia. Hemos pasado dos puentes, uno sobre el Valderaduey y otro sobre el Cea. Me han dado algún dinero para poder comprarme vino, en alguna de las tabernas de los pueblos que se diseminan hasta llegar a León. En Calzada del Coto procuré cambiar el camino. Contaba con verdaderos deseos de llegar a Mansilla de las Mulas, por Calzada de los Hermanillos. Es decir por la antigua Vía Trajana, que aún se conserva en buen estado. Lo más terrible de esta etapa reside en la sequedad, y en lo poco poblado que está el campo.
Si en Villarente hallamos una hospedería, al lado del puente de muchos ojos y ciertas corcovas, en Mansilla; -¡Esla a la vista!-. Una csa de peregrinos, y siete iglesias, propicias para el hebdomario piadoso del jubileo.
Luego, monte arriba, el Portillo, con su gran crucero, desde donde se desarrolla una gran visión de conjunto; un León, al oscurecer, lleno de felicidades, de creer lo que aseguran las páginas más optimistas del "Calixtinus". Hasta, en Puente Castro, sobre el río Torio me salieron algunos judíos de la aljama, ofreciéndome buen cambio. ¡Pobre de mi!
Por cierto que estas soledades me han hecho repasar mentalmente algunos temas del sermón famoso: "Dies veneranda", contra los malos posaderos jacopetas. Me doy cuenta que hay muchos peligros; ahora no tantos como lo que suponían otras arterias y estratagemas. Durante marcha y bajo la soledad azul de la "Vía Láctea", me han contado algunas escenas; ciertas, me han sucedido am´; todavía desespero que nos quedará mucho por palpar y sufrir, hasta tanto recalemos en Compostela.
La picaresca, concretada en hacer desaparecer la escudilla del dinero de la correa o de las salas de dormición de los peregrinos, es infinita.
Especialmente, en Compostela, lo de los posaderos es horrendo: ¡salen antes de que merodees la ciudad, bastantes leguas antes, te besan y rebesan, para luego robarte! Te ofrecen un trago de vino excelente, pero cuando estás en su casa, bien atrapado, te sirven vinagre o baja sidra. Si pides carne, apesta, porque es de tres días. Utilizan pesas y medidas falsas, que por aquí llaman: marsicias. Las aplican sólo a los peregrinos, no a los nativos. Te fallan no solo en la medida del vino, sino en la de la avena, al servírtela para las caballerías. Hasta te bajan a la bodega con ellos, te sacan la primera jarra de vino de un tonel, y cuando te descuidas, con la obscuridad y la euforia, el resto del vino apetecido te lo vienen a "escurrir" de otro toneles inferiores.
Antes de avistar la ciudad, te cobran primas por la reserva de la cama; aun con reserva y fianza, si hay quien apoquine más, te dejan en la calle; y no está muy claro que te devuelvan el dinerito. Hasta es posible que te echen de casa, si no les pagas lo mismo que los nuevos, y a veces fingidos ofertores. Mucho se ha hablado de bebedizos, aplicados a los romeros para adormecernos y así robarnos con más facilidad, pero no es justo olvidarse de los que emborrachan con el mismo fin. Me lo cuentan, y casi ni se cree que el negocio esté tan alambicado en Compostela; como que para que no bebas agua la hacen desaparecer por la noche. Cuando te levantas; a falta de agua, vino al coleto, pero .... dinero también. En Compostela no está arreglado el suministro de agua potable. Para cumplir el Voto hay que llevar cera al apóstol; los posaderos te la meten por los ojos. Te la ofrecen en casa, más barata que la de los mercachifles, pero resulta que es de poca calidad. Hasta te aconsejan el altar donde has de dejarla, ya que llevan comisión, en armonía con los sacristanes capilleros. Las comidas primeras te las ofrecen hasta gratis, si les compras cirios. Es un negocio redondo, porque a las velas les echan grasa de cabra o hasta las envuelven con habas.
Los cambistas no son mejor "ganado". Te entregan la moneda que quieren, por tus dineros, y al cambio que les viene en gana. Con el mismo mesonero, te ajustas a un precio el hospedaje, e inmediatamente sube. ¡Habrá que comprar alimentos en los mercados públicos mucho más baratos! He de decirte que no siempre los precios son estables. La estafa funciona de maravilla, a la orden del día. De todo este titirimundi hablan los que vuelven de allá. Sucede lo que sucede, a pesar de las leyes. Puertomarín, Barbadelos y Triacastela, ya cerca de Compostela, son los puntos donde más peligra el peregrino.
Me hospedo en el hospital de San Marcos de León. El de San Antonio sólo recoge a los peregrinos cuando vuelven de Compostela. Me fuí a venerar el sepulcro de san Isidoro, allá junto a las murallas. Es una iglesia hermosísima que quiere centrar la peregrinación. Me he recontado hasta 18 hospitales. Si deseáis vivir la peregrinación intensamente, leed un libro que me recomendaron, escrito por Lucas de Tuy. Se llama de "Los Milagros de San Isidoro". El "Códice Calixtino de León", como si dijéramos un libro muy risueño y estimulante.
Aquí hay más contingente de peregrinos que en puntos anteriores, especialmente españoles. Recoge a los de Valladolid. Desde aquí suben a San Salvador de Oviedo cuantos desean practicar esta segunda peregrinación. 

Foncebadón
9 de abril de 1.381
He llegado hasta esta hospedería, desde la que se divisa toda Castilla. Es el puerto seco más alto de cuantos corona la peregrinación. Nada menos que 5.000 pies de altura, que no los alcanzan los Pirineos por Roncesvalles. Desde León me han ocurrido incidencias. En el pueblo de San Martín del Camino, me ofrecieron pan y manteca comestible. Por estas latitudes es manjar muy exquisito. En Hospital atravesé el río Orbigo, por un puente con sus treinta ojos, algunos descascarillados. Pasé del Páramo a la Ribera, para avistar, al poco tiempo, Astorga, desde una planicie llamada el "Alto de San Justo". Entré por la calzada romana y por Puerta Sol, junto a la que se acurrucan no menos de cinco hospitales. Han prosperado bastante los hospedajes de los gremios. Y casi cada uno ha constituido su hospitalillo y amplía su caridad gremial a los romeros. Muchos astorganos han visitado Jerusalén, hasta el punto de organizar la cofradía de los palmeros. Hay tradición local, desde Santo Toribio y la Monja Eteria. Por haber, hay devoción hasta a Santo Tomás de Cantorbery, el modernisimo santo inglés, y tal cosa se debe a que uno de sus familiares es canónigo de Astorga; también se venera a la Virgen francesa de Rocamador.
En un nicho me dijeron que emparedaban a las penitentes, quienes suplican ululantes perdón y oraciones de los caminantes compostelanos que pasan, a la verita misma de la Catedral románica. Existe un nosocomio u hospital para ingleses. Por cierto que de camino hacia Astorga me he tropezado con piezas de museo, como algunos peregrinos que vienen de lejos, haciendo la romería por cunplir una sentencia civil. Otros discurrían desnudos, con un hierro, agazapado a los pies; los de más allá atados con sogas y cordeles, como recua, avanzas en bandadas. Mujeres hay con vestidos sumamente blancos, equivalentes, en femenino, a la pena masculina de desnudez peregrinante con "fierro". Me cuentan que hubo dos santos que hicieron todo el trayecto de la peregrinación de rodillas. Si he sufrido yo tanto, de ir a pie, ¿qué calamidades no habrán pasado ellos? En general, puedo comentarte lo bien que se portan los médicos de los hospitales, así como los boticarios y especieros, que atienden al alambique.
En nuestras conversaciones de camino, sacamos a colación los nuevos remedios contra enfermedades, ya popularizadas en otras tierras, así como el de las piedras que preservan contra determinadas enfermedades. En los hospitales más amplios y mejor dotados, he hallado quien entiende mi idioma; hay adscrito, al menos en francés, un intérprete o linguajero. Los médicos se detienen a mirar "las aguas" de los peregrinos. En Astorga observé, y me gustó, el castillo corpulento del señor marqués, ante el palenque del Juego de Cañas. Parece mentira que siendo Astorga como es, más diminuta que otros puntos de peregrinación, haya dado un estironazo hasta construir veintidós hospitales. Cuando pasé por el de San Juan había un peregrino muerto, a quien amortajado velaban las beatas del Convento de "Sancti Spíritus". En la iglesia de San Francisco se susurra que se hospedó en él, el Santo Umbro. Hay juderías, rúa de los Francos, Caleya yerma, y una salida, por Rectivia, hacia la Maragatería y Compostela. De Valdeviejas pasé al Ganso.
En Rabanal del Camino, los Templarios protegieron la larga vía, porque ya sólo nos quedan ocho kilómetros fatigosos hasta ascender al Monte Irago o de Foncebadón. El sol, que apretaba en el Páramo y Campos, se vuelve cierzo tormentoso a tales alturas. Me he cansado; el viento casi ladra, pero los peregrinos, acogidos en este humilde hospital, en lo alto del Puerto, no lo pasamos mal del todo. Nos hemos calentado. Y estamos dispuestos a rebasar el Puerto. ¡Como sea! ¡Qué buen tipo, por dispuesto
"el Cirujano maestre Alfonso e su magyer Sancho Alfonso, cofrades del Señor Feliz e pagaron e quedo curar los feridos que venyeren al dicho hospital de Cerugia"! 
A mí me curó una herida.

Cebreiro
10 de abril de 1.381
Mi fatiga se adelanta hasta el desfallecimiento. Me he trasladado de cuenca del río Duero a la del Miño, de Foncebadón hasta Piedrafita. Del Duero al Miño. Y en medio, el vergel: Bierzo. Toda una comarca que comienza a oler a Galicia, donde se revuelven valles, prados, escarpaduras, castillos de templarios, numerosos monasterios -algo apartados de la ruta-, ciudades o villas como Cacabelos, que pertenecen al propio arzobispo de Santiago de Compostela. Dormí como un lirón, en la hospedería de Foncebadón, antes de bajar para el Bierzo. Por la mañana las nubes se situaban muy bajas y algo me costó hacerme a la nieve, que caía, y me siguió hasta Riego de Ambrox. Realmente he llegado magullado y llagado. He sido muy osado al querer hacer etapas tan largas.
Me llamó la atención la empalizada de cruces, que se sitúa a lo largo de Foncebadón. ¿He soñado que son las señales acotadas que puso un ermitaño, al reformar la hospedería? En la subida a Manjarín, hallo la cruz de Ferro, un inmenso montón de piedras, del que nace el largo hastial de madera con la cruz de hierro de más de un metro. Como otros romeros he cogido una piedra del camino, una piedra de canchales, y la he tirado contra el montículo lapidario. Por cierto que uno de los romeros que me acompañan ha dicho: -Oye, Geofrol, ¿sabes qué otra significación tiene la sebe de estacas que se alinea a ambos lados del camino?- Será -contesté yo, sin temor-, la empalizada de cruces de Gaucelmo-. Pues no, resultan ser las quinientas estacas, que los pobres vecinos del Acebo se han comprometido a colocar, para que no se pierdan los peregrinos. A cambio de este servicio reciben de los reyes, según escritos, algunas exenciones. El Acebo apenas si enseña la miseria pajiza de sus diez casas, igual que las aldehuelas de Manjarín o Labor de Rey.
En Riego de Ambrox nos hemos tropezado, con el sol y con unos canónigos de Astorga, que vinieron a recoger diezmos y primicias para entrojarlos. Conservan el vino en Barrios de Salas, Molinaseca ya es una villita, con tres iglesias. No he podido borrar de mi devoción el Santiago románico del Acebo. Es una delicia.
Sobrecoge desde lejos la imponente mole del Castillo de los Templarios de Ponferrada. A pesar de que las asperidades del monte que he atravesado son mayores que las de Oca, he sentido mayor sensación de seguridad. Debe hallarse la clave, en la vigilancia de las órdenes de caballería. Por cierto que en Ponferrada Osmundo, Obispo, ha construido un puente muy bonito, de hierro, que hasta da nombre a la villa. Los hierros llegaron de las ferrerías de los monjes bercianos. Así como me fue gratuito el paso sobre el Sil, hube de pagar dineros en Pomboeza, por el paso de la Barca. Recé a la Virgen de la Encina. Atravesé la llanura berciana. Me maravilló encontrarme con el hábito de varios monjes, que bajaron de San Pedro, de Peñalba, de Vega de Espinarada.
Y a prisa, al trotecillo, en una mula -pues estaba cansado-, me presenté en Cacabelos, una vez oreado mi oido con el nombre de Compostilla. Ganas me dieron de someterme a una desviación para visitar el Real Monasterio de Carracedo, ocho leguas de Cacabelos. ¡Me hubieran dado una buena ración los benedictinos! Me doy cuenta de la feracidad de esta tierra berciana de vino. Creo que Gelmirez comía cerezas y bebía vino de Cacabelos. Se toma éste, sin darse cuenta y marea, especialmente si para ingerirlo nos introducimos en las bodegas. En el hospital de Alfonso el Cabrito, abandoné a uno de mis compañeros, entre los aspeados. Por cierto: luego me arrepentí; una vez pasado el Cúa, llegamos a Villafranca del Bierzo, por el camino de la iglesia románica de Santiago. Es fama que los que no se sienten con fuerzas para alcanzar Compostela, entran por una puerta de esta ermita y salen por otra, llamada precisamente Puerta del Perdón. Así lo debió hacer Johan de Montatayre.
El buen hospedaje de los monjes de Cluniaco no me retuvo, aunque tenía ganas de permanecer. Dejé en manos de los monjes al buen Johan, hasta mi vuelta. Trasegué buen vino en una bodega. No en vano Herman Küning dirá que

"se debe beber vino de Villafranca con discreto miramiento, pues saca a algunos de sentidos, dejándose correr como un cirio" 

Nos recibían bien las gentes de la villa, ya que sucedió, hace poco, un hecho "milagroso". Alguno de los villafranquinos robó el tabardo de un peregrino. Desapareció de las manos del depredador y apareció, sobre los hombros del Apóstol, en Compostela. Es razón del especial miramiento para los que caminamos con tabardo, con la esportilla y los dos bordoncillos colgados en el sombrero. De lo que nadie nos libró fue de pagar el portazgo, correspondiente a la confluencia de los ríos Burbia y Valcárcel. Por el estrecho paso de las orillas del Valcárcel abrupto, desasosegado, se llega a dos castillos que se sitúan, uno frente a otro, y responden al topónimo de Autares y de Sarracin. Están situados en lugares estratégicos y escarpados, antes de llegar a Ruitelán, ascendiendo ya a los montes del Cebrero, perdiendo de vista esta maravilla del Bierzo, que queda a nuestra espalda. Hoy los portazgueros no nos han salido, en son de presa desde el castillo de Autares, con ánimo de robo. Se ve que las fechorías anteriores les han dejado rendidos para días. Hubo una época en que Nezano Gudesteiz prohibía el paso hacia Galicia a quien le daba su feudal gana. Y era dueño desaprensivo y depredador de esa imponente mole de Autares. La mula, sobre la que cabalgo, va lenta.
Hay trechos del camino en que decido apearme. Quedé de dejarla en la hospedería del Cebrero. Allí espera un encargado que la realquila, en retorno a Villafranca. La desolación de las montañas del Cebrero y su altitud de más de 4.500 pies deja huella acezante. Solamente el deseo de visitar, entre estas paredes, el milagro del pan y vino convertido visiblemente en carne y sangre de Cristo, compensan de las desesperantes fatigas. Por otra parte, a última hora, cerró el tiempo. Neviscaba. Pude charlar con otros peregrinos y peregrinas de diversas naciones, acerca de los motivos de su peregrinación. Unos, que si la legislación civil o canónica se lo había impuesto; la mayor parte por devoción; yo mismo di cumplimiento de un voto, cuando me hallé en peligro; otros pretenden que sus enfermedades queden aliviadas. Es curioso; se asegura que a Santiago hay que ir en vida o en muerte. Y muchos testamentos reflejan este hecho. Los testadores dejan un dinero para que se contrate a una persona que realice la peregrinación, en vez de ellos, que ya están muertos. En Compostela ofrecen misas; algunos hay que vienen en representación de determinada ciudad, en donde las calamidades públicas hacían cebo. Otros alían la piedad con la curiosidad y el negocio. De las almas que peregrinan, después de muerto el cuerpo, dicen estos versos octosílabos:

En Camino de Santiago
iba un alma peregrina,
una noche tan oscura
que ni una estrella lucía;
por donde el alma pasaba
la tierra se estremecía.

Luego la expresión se torna diálogo inefable:

-¿Dirásme, alma pecadora,
lo que por Santiago había?
-Perdóneme el caballero,
decírselo non podía;
que tengo el cuerpo en las andas,
voy a la misa del día. 

Puerto Marín
12 de abril de 1.381
Los tres días pasados en el Cebrero me tonificaron. Recuerdo las buenas peripecias conversacionales de sobremesa. Contra las pallozas, junto a la albergueria, crujía la nieve y el lobo. Antes de ponerme a recordar aquellos gratos momentos en que pasamos lista a gran parte de los sucedidos de la peregrinación, he de deciros que ya se presiente el tufo, la luz, la niebla, y la lluvia jacobea. Ahora me golpean, más insistentemente que nunca, los rostros de mi mujer y de mis hijos.
Las primeras tretas de los albergueros de Compostela han comenzado a resabiarnos en Triacastela y en Barbedelo. Por cierto que, cada uno, ha cogido una piedra de cal, que llevaremos hasta Castañeda, donde los arquitectores la recogen, porque continúan trabajando en la Catedral de Compostela. Es la vieja tradición que no he querido interrumpir. Y conmigo, los demás. Ya se acercan algunos de los azabacheros de Compostela, ofreciéndonos chucherías y mercancía de "souvenires". Transportan conchas, o veneras, aunque estas baratijas acaso las habríamos podido adquirir igualmente, a lo largo del camino, en algunas tiendas de ocasión y, principalmente en los puntos de parada más frecuentados, donde se restablecen puestos de quincallería. Por el pupilaje, en Compostela, hemos de entregar una prenda particular, si deseamos conseguir reserva de la habitación. Me he negado, en principio, a tal operación, pero los criados son duchos y logreros. Hay que andarse con cuidado con ellos porque por menos de nada te birlan lo poco que llevas.
Comentaba yo con mis amigos las picardía de la peregrinación. Nos vamos enfervorizando más, al notar que se acerca ya la presencia de ese "gran gallego sin cabeza" que es Santiago, el primo de Cristo. Desistí de quedarme en Samos, a pesar de que nos ofrecían la misma ración que a los monjes, y eso a lo largo de tres días. Pude repostar, y me socorrieron con algún dinerillo para compensar mi indigencia. Tengo los pies deshechos y en pura llaga. A veces ni los siento. Es curioso, en Sarria, a los que vuelven de la romería, si están sanos y presentan un certificado, les regalan ocho maravedises; si enfermos, a más de procurarles un sapientísimo cirujano y un buen enfermero, les proporcionan cama, luz y 24 maravedises. Vaya esto en compensación de las violencias que otros, por estos mismos parajes, cometen contra los peregrinos. ¡Hay que ver cómo es de escarpada y de inasequible esta tierra de Galicia! Muchos castaños la siembran, y también viñedos. Apenas si se encuentra pan. Abunda la "borona". No se me oculta que al llegar a Portomarín, el Miño resulta otro peligro. Pude zafarme de pagar el portazgo. Unos aldeanos, que pasaban unas bestias por el puente, hubieron de pagar seis cornados a los comendadores del portazgo. Verdad es que a su vez portaban suculentas mercaderías.
Pasé un buen miedo al atravesar la sierra de Reira, que empieza a suavizarse en Ferreiros. ¡A loq eu iba! Los dos o tres días que me quedé en el Cebrero, teniendo en la punta de la mano todo el territorio de Lugo, pude hacer como un balance de la peregrinación jacobea. He visto llevar amuletos a los borgoñones; me han enseñado sus autorizaciones oficiales de tránsito, me han hablado de los boticarios, de los cirujanos y sus servicios en los hospitales. He compendido que éste de Santaigo es un romeraje, favorecedor también de una vía comercial, que nos mezcla a los francos con los indígenas, que transporta a distancia leyendas de juglares, que comunica de un lugar a otro los estilos del arte y pone en común la maestría de los arquitectos de la Isla de Francia. Escuché canciones de peregrinos. Uno reproduce un romance español, sobre la fornicación en el camino francígena. Es leonés, de por las tierras que hemos pasado.

Al conde lo llevan preso
al conde Miguel al prado
no le llevan por ladrón
ni por cosas que ha robado
por esforzar una niña
el Camino de Santiago
Como era hija del Rey
sobrina del Padre Santo,
Como era de tal linaje
a muerte le sentenciaron. 

Por cierto que, en estas fogatas del Cebrero, supe que hay mozos franceses empleados, como pinches en las hospederías de Compostela. Tal un llamado Escoufle, que pasa unos cuantos años, ganándose la vida a cuenta del viajero fuera de su patria. No deja de ser buen negocio este de los hospederos de Compostela. Una de las impagables cosas que se logra, en la terrena Vía Láctea a Galicia, es el conocimiento de amistades. Los que salimos juntos de París, nos estrechamos, vivimos más unidos en la amistad, porque hemos sufrido juntos los peligros, aunque también las satisfacciones. Es mal visto el abandono de un compañero de peregrinación, si ambos se han juramentado no soltarse nunca. A este propósito, se cuentan casos "milagrosos", en los que interviene Santiago, trasportando -en una noche-, al amigo fiel, que se quedó con el enfermo, hasta el mismo altar del Apóstol. Es muy tarde. Y hemos de madrugar. Mañana es el gran día.
Desde Puertomarín ya es coser y cantar hasta Compostela. Si bien me aseguran que hemos de pasar por un paraje, Felpos -no lejos de Palas de Rey-, en que hace pocos años "las gentes de Alvaro Sánchez de Ulloa asaltaban a quienes transitaban por el Camino de Santiago, sometiéndolos a todo género de violencias y exacciones, hasta que el arzobispo don Berenguel decidió poner sitio a aquella guarida de malhechores" 
Espero que si mañana sucediera tal cosa, los Ulloa del monte Losorio nos defenderían, porque estos Monterrey, según mis cuentas, son los que han fundado el hospital de Libureiro. También tengo que hacer memoria para no olvidar, en la hospedería, la piedra de cal que depositaré en Castañeda, después de pasar por Mellid. Cuando se transite el puente de Castañeda, poca cosa nos alejará de avistar las torres de la Catedral del Maestro Mateo. Voy a dormir a prisa, porque mañana es el gran día. Tampoco lucen mucho estos aguzos.

Compostela
13 de abril de 1.381
He logrado acomodarme en la hospedería oficial. No hubiera podido pagar otro albergue que éste, desde que me desvalijaron en Montes de Oca. He sido importunado por los cientos de albergueros, cuyas mañas y tretas he descubierto. Esta alegría supera a las demás. El gozo de postrarme ante el Apóstol Santiago. Posiblemente, en adelante cambie mi apellido por el de King o Rey. Y es que después de Lavacolla, en Monjoy, todos emprendemos una carrera loca por ver quién alcanza primero las murallas. Es una costumbre, y manifiesta la explosión del gozo, la rotura de moldes de una emoción contenida después de dos meses. En mi grupo, quizá por carecer de impedimenta, saqué yo la ventaja. Por eso me llamaré Geoffroy Leroi. En el pintoresco Lavacolla lavamos nuestras inmundicias, dentro del riachuelo. Me cambié la ropa totalmente, porque me las habían dado en abundancia en el monasterio del Cebrero. Fue un baño total, una ablución. Me temblaron los ojos al ver Compostela tan cerca, al descender ya por el Monte del Gozo. Al canto del Tedeum, se me escurrieron lágrimas de mil días.
He visitado muchos templos para ganar, no sólo la Perdonanza, sino muchas indulgencias. Con estos ritos y ceremonias ya he quedado a gusto, pues cumplí el voto ofrecido al Señor Santiago. Más tarde me expidieron la papeleta o certificación de haber confesado y comulgado. Viene a ser como una patente de vuelta a la tierra natal. Es un carnet para toda la vida. Esto me abre muchas puertas, y es indicio seguro de que no he baladroneado con lo de Compostela. Al subir a abrazar a Santiago, somo los demás, deposité mi sombrero sobre su cabeza a lo largo de un instante. Debía estar muy contento el Santiaguiño, por lo que juzgo de mi mismo. La iglesia, de par en par sus puertas, no se cierra ni de día ni de noche. La iluminaban cientos de cirios. Algunos hay que duermen aquí. Y no infrecuentemente se organizan desproporcionadas y anticarismáticas trifulcas, entre grupos que se van a las manos. No son pocos los que han muerto violentamente dentro de esta catedral del Apóstol Santiago. Atraviesan pausados, los canónigos, muy flamantes, con grandes vestiduras que llaman la atención de los que sueñan bajo estas naves. Son los cardenales. Uno, el linguajero; con él me confesé, en francés. He velado toda la noche. Se desborda la devoción, pero también he presenciado las chocarrerías de los juglares, interpretando, aparte de juegos torpes, ciertas canciones mundanas, mientras algunos romeros se movían de una parte a otra, con objeto de colocar las ofrendas en las capillas de su predilección.
Suena a veces la campana del altar de Santiago. Un clérigo, con sobrepelliz, se coloca sobre el arca. Las ofrendas son muchas, lo mismo que las velas apilándose en los distintos altares. He podido leer las prohibiciones que existen: así el arqueiro no puede aceptar imágenes de hombre, ni de caballo, ni admitir incienso ni trajes. Tampoco, en el altar de Santiago, se permite la ofrenda de bastones, ni ciriales de hierro, aunque se dan por contentos si lo que se les entrega es una espada en buen uso, no herrumbosa. Si la ofrenda consistiera en una campana rota, habría de llevarse el arca de la obra.
Es decir que esto no es muy sencillo. Algunos peregrinos he visto, metiendo los dedos en un lugar del parteluz del Pórtico de la Gloria, que según aseguran son las señales que Cristo dejó marcadas en el momento de hacer una variación posicional en el conjunto de la inmensa catedral. ¡A lo que voy!... Aquí, en el "paraíso", ¡si que es un rebullir de concheiros, de azabacheros, de plomeros! Cientos de recordatorios y chucherías inimaginables ha inventado la fácil fertilidad fructífera de estos compostelanos, que piden al Papa mano dura para luchar contra los falsificadores de "recuerdos" religiosos compostelanos, especialmente contra los de Lugo. Los que se sitúan a las puertas del templo son los de los puestos ambulantes. Y después de entrar en una azabachería no sólo te tropiezas con los recuerdos útiles, como cobre, estaño blanco y otros bordoncillos, sino otras mil garambainas.
Tampoco resulta difícil hallar, en la rúa de los concheiros, el rebullicio internacional de la lonja "santificada". Nos excita el ambiente a engalanarnos con emblemas jacobitas y hasta las vendedoras se prestan a cosérnoslos sobre el tabardo o la escudilla, después de haber agujereado por dos sitios. Desde luego, el símbolo afrodisíaco nunca ha estado tan cerca de lo sagrado, como aquí en Santiago, con la venera -la concha del nacimiento de Venus-. Puesto que voy a pasar una semana, lo que no escriba hoy lo añadiré mañana.

* NOTA ACLARATORIA: El peregrino debió terminar su dietario de ida, pero ya lo desconocemos. No se cree  que muriera en Compostela ni en plena catedral de Viernes Santo como aquel trovador de Aquitania.



- Fonte de información: web del camino:  http://www.compostela.org