lunes, 28 de septiembre de 2015

Campus Stellae

Una decena de orensanas afectadas de procesos oncológicos culminaron la peregrinación

«Cansadas, pero felices; é un reto cumprido». Así resumían ayer sus sensaciones, desde la compostelana praza do Obradoiro, las diez mujeres ourensanas que el pasado 21 de septiembre iniciaron en O Cebreiro los 154 kilómetros de la ruta del Camino Francés. Una peregrinación que podría ser como otras muchas, si no fuese por que sus protagonistas pueden presumir de haberse enfrentado con coraje a una de las enfermedades más temibles: el cáncer.
Tras haber finalizado sus tratamientos -alguna hace apenas tres meses- decidieron que nada iba a doblegar su espíritu ni sus ganas de vivir, y se les ocurrió que nada mejor para simbolizar el nuevo camino vital que emprendían que hacer ese otro camino emblemático. Así que pidieron apoyo logístico a la Asociación contra el Cáncer de Ourense -en cuyos talleres se conocieron este año- y se pusieron en marcha con sus mochilas cedidas por La Voz.
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«Son mulleres absolutamente vitais; con un espírito incrible», resumía ayer Agustín Pérez Meiriño, uno de los dos técnicos de la asociación ourensana que les acompañaba, junto con tres voluntarios. «Eu só penso en curar os pés, e elas xa andan matinando en repetilo o ano que ven», ejemplifica el coordinador de la actividad, que reseña que solo en la etapa de Palas de Rei a Arzúa, la más dura, hubo alguna queja por el esfuerzo. Por lo demás, solo tienen palabras de agradecimiento a los municipios por los que pasaron y especialmente a los efectivos de Protección Civil «que nos ían saír ó encontro por si necesitábamos algo, e nos acompañaban», recuerdan.

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