viernes, 24 de julio de 2015

Campus Stellae

Un italiano sordomudo peregrinó en bici 4 meses de Roma a Santiago


Salvatore Luca Scavo es siciliano. Hace cuatro meses decidió empezar un viaje para recorrer Europa de arriba abajo. Cogió su bicicleta, se puso su traje azul de ciclista y preparó unas maletas con lo básico. Peso ligero para un denso viaje. Scavo es un aventurero más, en forma y curioso, pero una cosa lo distingue de la mayoría: es sordo.
Roma fue el lugar que Scavo escogió para emprender su travesía. Lo que no sabía era que Santiago sería el destino final del viaje, tras cuatro meses y casi 4.500 kilómetros. Empezó esta aventura porque «me gusta mucho viajar y quería descubrir Europa», dice Scavo en la lengua de signos mientras Iria Méndez, de la Asociación de Sordos de Santiago, hace de intérprete. Pero este viaje también se trata de una forma de demostrarle al mundo que las personas sordas pueden hacer una vida totalmente normal e independiente.
En los planes iniciales de Scavo no estaba visitar la capital gallega. Pensaba salir desde Roma y dirigirse a Francia, pasando por algunas ciudades de España: Barcelona, Alicante, Valencia y Sevilla, entre otras. Pero, durante el trayecto, el aventurero siciliano mantenía contacto a través de Facebook con compostelanos. «Conozco a muchos sordos de Santiago y me invitaron a venir aquí», comenta. Sin embargo, antes de pedalear hacia la meta jacobea, aprovechó que estaba en el suroeste español para desviarse por Portugal y conocer el país luso. «Allí es un poco más peligroso ir en bicicleta, en España hay mucho más respeto por los ciclistas», cuenta.
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Con una bici y sin nadie que lo acompañase, el italiano llegó ayer al Obradoiro. Allí lo estaban esperando sus colegas sordos de Santiago. «No hice ninguna parte del Camino, seguí mi propia ruta, pero en algunos tramos sí que es cierto que coincidí con varias flechas amarillas de la Ruta», dice el ciclista.
Scavo decidió hacer este viaje completamente solo por varios motivos: «Mis conocidos no podían perder tantos meses de trabajo, además de que así el ritmo lo pongo yo y no dependo de otra persona», manifiesta.
Tras cuatro meses pedaleando día y noche, Scavo piensa ahora en la vuelta. «Tardaré un año en volver, porque pienso hacer otra ruta por Europa antes de regresar a Sicilia», confiesa el ciclista. Antes de abandonar España, no quiere perder la oportunidad de visitar Madrid.
Sus aventuras pueden seguirse a través de su página de Facebook: Deaf bike Sicilia e Europea.

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