martes, 13 de octubre de 2015

Campus Stellae

«Antes creían que el Camino amenazaba la virtud femenina», según un estudio

El equipo de investigación del Instituto de Estudios Gallegos Padre Sarmiento dirigido por Antón M. Pazos realizó un análisis de la historia social de las mujeres en la Galicia medieval, centrándose fundamentalmente en la presencia y el papel de las mujeres en las peregrinaciones y haciendo especial hincapié en las del Camino de Santiago. La investigación se recoge en la publicación Women and Pilgrimage in Medieval Galicia, coordinada por Carlos Andrés González Paz, y viene a ser el cuarto volumen de la serie publicada por la editorial británica Ashgate, Compostela International Studies in Pilgrimage History and Culture.
El estudio, según destaca Carlos González Paz, rompe con «los estereotipos historiográficos y literarios» que contribuyeron a crear «el mito de que las mujeres medievales estaban encerradas en sus hogares». El análisis de la documentación y de testimonios viene a confirmar que «las mujeres medievales peregrinaron, solas o en compañía, a los grandes centros cristianos» de Jerusalén, Roma y Santiago.
Frente a la creencia generalizada de que las «mujeres medievales estaban encerradas en sus casas», los investigadores del Padre Sarmiento sostienen que, independientemente de los estratos sociales, realizaron peregrinaciones. Y diferencian entre la situación vivida hasta el siglo V, con mujeres como Egeria, Eustoquia, Fabiola, Flavia y Melania, y posteriormente hasta el XV.
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En este sentido, González Paz apunta que en la Alta Edad Media la «movilidad femenina, que trascendía la esfera doméstica, inquietó seriamente a determinados sectores eclesiásticos», por lo que «surgieron un conjunto de diatribas, de autoría masculina, cuyo objetivo inicial fue criticar las peregrinaciones femeninas». Se extendió, en ese momento, la creencia de que el Camino «amenazaba la virtud de las mujeres» y que, por ello, «no debían peregrinar solas» para evitar caer en las tentaciones del Camino.
«Modelos de conducta»
Sin embargo, esta regla tenía una excepción: las «mujeres extraordinarias, modelos de conducta, cuya perfección religiosa serviría de inmunización contra las múltiples tentaciones asociadas a las peregrinaciones», explica Carlos Andrés González Paz. Entre las «mujeres extraordinarias» destacan Isabel de Aragón o Brígida de Suecia, que eran consideradas como «ejemplos para las restantes mujeres de su misma condición».
Frente a estas «virtuosas» peregrinas, la documentación analizada por el equipo de Antón Pazos indica que la mayoría de las mujeres «naturalmente inclinadas al pecado debido a su fragilidad necesitarían de la constante salvaguardia masculina». González Paz apunta que, pese a los impedimentos ideológicos, doctrinales y sociales, las fuentes documentales «evidencian la presencia femenina en las rutas y centros de peregrinación».

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