La importancia de los Bastones para quien camina
Aunque no sean imprescindibles, los bastones para senderismo son un elemento muy importante que aporta grandes ventajas
en la práctica de esta actividad. Aquellos que no los han empleado
nunca, quedan grátamente sorprendidos después de hacerlo por primera
vez. El Camino es territorio más que adecuado para el uso de estas ayudas.
Cuanto más larga y exigente sea
la ruta elegida, más beneficios se obtienen y más sentido tiene su uso
pero, en cualquier caso, siempre son recomendables. Esto se debe a
varios motivos:
- Tal vez el motivo principal, que hace a los bastones un complemento tan adecuado para los senderistas, sea el hecho de que permiten un adecuado reparto de pesos. Hay que tener en cuenta que, generalmente, llevamos alguna carga (mochila) durante las rutas de senderismo y tanto el peso de la carga como el de nuestro propio cuerpo recae exclusivamente en nuestras piernas, lo que sobrecarga con el esfuerzo continuado sus músculos y articulaciones. Mediante el empleo de bastones parte del esfuerzo de cuádriceps y gemelos se traslada al pecho y los brazos, con lo que mejora el rendimiento físico y el confort, así como la cantidad de esfuerzo que puede realizarse.
- Otra de las ventajas, que deriva en parte de la anterior, es el hecho de que al redistribuirse la carga y el esfuerzo entre más grupos musculares y partes del cuerpo se reduce mucho la posibilidad de sufrir lesiones en las articulaciones de las piernas (caderas, rodillas y tobillos), pues se evita sobrecargarlas, en especial en los descensos en los que a menudo se realizan pequeños “saltos”.
- Al utililzar bastones y movilizar de forma más acusada los brazos durante el caminar se consigue además marcar un ritmo con mayor facilidad, siendo la cadencia de pasos mucho más regular, realizando así de nuevo un esfuerzo mucho más eficaz.
- El empleo de bastones mejora notablemente el equilibrio, para ello solamente se debe alternar el movimiento de brazos y pies de la forma habitual al caminar (adelantando el brazo correspondiente al pie retrasado). Se pasa a tener 4 puntos de apoyo en vez de 2, lo que en caso de que se camine sobre un firme irregular es de gran importancia, ayudando de nuevo a prevenir lesiones como pueden ser torceduras y esguinces.
- Por último, nos sirve como elemento de protección personal pues siempre existe la posibilidad de que durante una ruta aparezca algún animal salvaje en el recorrido o algún otro imprevisto.
TIPOS DE BASTONES PARA SENDERISMO, materiales
Actualmente los bastones están hechos generalmente de distintas aleaciones de aluminio, lo que les confiere al tiempo resistencia y ligereza (unos 250 gramos cada bastón). Si queremos disponer de unos bastones aún más ligeros, sin sacrificar la resistencia, debemos optar por aquellos bastones que integran en su composición la fibra de carbono, lo que los hace mucho más ligeros que los que exlusivamente están fabricados con aluminio.
Si buscamos una buena relación calidad/precio, optaremos por los de aluminio. Si la ligereza es un factor esencial y el precio no es un problema, podremos elegir los bastones de fibra de carbono mucho más caros.
Existen, por supuesto desde siempre,
bastones para senderismo “tradicionales” que emplean materiales mucho
menos tecnológicos, fundamentalmente la madera y que son igualmente
útiles a la hora de practicar senderismo si lo que pretendemos es
mejorar el equilibrio y el reparto de pesos y esfuerzos. Lo que ocurre
es que, en la actualidad, se ha impuesto el uso de bastones de aluminio o
fibra de carbono, debido a que son mucho más ligeros y fáciles de
transportar.
PARTES Y ELEMENTOS DE LOS BASTONES
Los bastones modernos están compuestos
por distintas partes y elementos con un diseño muy estudiado y funciones
claramente diferenciadas. Las partes en que podemos dividir los
bastones para senderismo son fundamentalmente, de arriba a abajo, las
siguientes:
Empuñadura:
Es la pieza que se encuentra en la parte superior del bastón y sobre la que colocamos la mano para agarrarlo.
Existen bastones con empuñaduras de diversos materiales, desde el plástico (el más habitual), hasta materiales algo más blandos como la gomaespuma. Existen también modelos que incorporan el corcho como material en la empuñadura, debido a que evita la sudoración de las manos que se produce con las empuñaduras de plástico.
Existen en el mercado modelos de bastones para senderismo con doble empuñadura
que, a la empuñadura existente en la parte superior del bastón, añaden
una segunda situada algo más abajo, sobre el cuerpo del mismo, que
permite poder asir el bastón a dos alturas distintas, con lo que varía
su longitud a nuestra elección sin tener que estar ajustándola
continuamente, lo cual puede resultar útil si transitamos por terrenos
en los que existe una alternancia de subidas y bajadas cortas y muy
repetidas (en subidas nos conviene una longitud del bastón más corta,
mientras que en las bajadas emplearemos una mayor longitud).
Existen empuñaduras de formas también
muy variadas, algunas permiten diversas maneras de empuñar los bastones
(frontalmente o por la parte superior). Existen incluso modelos en el
mercado que permiten emplear sus empuñaduras como soporte en el que
anclar una cámara fotográfica.
Dragoneras:
Las dragoneras son las cintas que van unidas a la empuñdura y cuyo cometido es doble. Por un lado evitan que perdamos los bastones, en caso de que se nos resbalen de las manos, si bien su cometido principal es en realidad que nos permiten apoyar el peso también en la muñeca,
siendo necesario así ejercer menos fuerza sobre la empuñadura con la
mano y evitando que se nos sobrecarguen las manos debido a dicho
esfuerzo continuado.
Hay que hacer hincapié en la importancia
de un uso correcto de las dragoneras, pues de lo contrario pueden ser
el origen de diversas lesiones. En zonas accidentadas y escabrosas es recomendable no usarlas, de manera que en caso de caida nos queden libres las manos
para podernos agarrar (sobre todo en los descensos) y evitar además el
que se nos pueda fracturar la muñeca si nos caemos y se nos queda mal
enganchado el bastón.
También es importante conocer la forma correcta de colocarlas alrededor de las muñecas,
que no es otra que introducir la mano en la dragonera y dejar el bastón
colgando de ella para, a continuación y apoyando el bastón en el suelo,
agarrar la empuñadura de manera que el extremo de la dragonera que está
unido a la empuñadura quede entre ésta y la palma de nuestra mano. De
esta manera podremos ejercer fuerza sobre la dragonera
independientemente de que tengamos el bastón empuñado o no.
Cuerpo del bastón:
El cuerpo de los bastones para
senderismo que se usan en la actualidad suele estar constituido por
distintos segmentos telescópicos, generalmente tres (dos en
ocasiones), que permiten regular su longitud adaptándola a nuestra
altura y las condiciones del terreno, además de permitirnos plegarlos
completamente para que ocupen muy poco espacio en la mochila. Estos
bastones diponen de un mecanismo de ajuste que permite bloquear la
disposición de los segmentos.
La longitud correcta del bastón es aquella en la que, una vez empuñado y apoyado en el suelo, nuestro brazo y antebrazo formen entre sí en el codo un ángulo de 90 grados.
Esta longitud es la adecuada en terreno llano. En las subidas será conveniente acortar un poco los bastones, mientras que en las bajadas es recomendable alargarlos.
Existen modelos que a parte de estar formados por segmentos, incorporan en ellos un sistema anti-shock,
que hace que se reduzcan las vibraciones producidas cada vez que se
clava el bastón en el terreno gracias al empleo de unos muelles que
absorben esos impactos. De esta forma y al disiparse las vibraciones,
éstas no llegan a las muñecas, codos y hombros, minimizando el riesgo de
lesiones.
Rosetas:
Las rosetas son unas coronas circulares o arandelas dentadas que se colocan en la parte inferior de los bastones para senderismo
y que evitan que al hincarlos en terrenos blandos (barro o nieve) éstos
se hundan demasiado, lo que nos haría tropezar e incluso caer.
Existen rosetas de diversos diámetros
y generalmente los bastones suelen venir provistos de al menos dos de
distinta medida. Las rosetas son por lo general intercambiables de forma
que podamos montar en cada momento aquellas más adecuadas al terreno
por el que vayamos a transitar. Las rosetas pequeñas son adecuadas para
el barro, mientras que las de mayor diámetro suelen estar más indicadas
para la nieve.
En terrenos duros no es necesario su uso, por lo que pueden desmontarse y así el bastón dispondrá de un mayor ángulo de ataque,
pudiendo emplearse con una mayor inclinación sobre el terreno sin miedo
a que al inclinarlo mucho lo que apoye sea la roseta y no la punta del
bastón, evitando que el bastón pueda resbalar sobre la roseta y en
consecuencia una posible caída.
Regatones y puntas:
Las puntas son las piezas de
remate que se colocan en el extremo del bastón que está en contacto con
el terreno, van alojadas en el regatón que es una pieza semiflexible. Debido a que son la parte del bastón que está sometida a un mayor desgaste, las puntas suelen estar hechas de tungsteno, un material muy resistente a la abrasión y que soporta muy bien el desgaste.
Para mejorar el agarre, las puntas suelen ser moleteadas.
Existen modelos que permiten el
uso de conteras, unas piezas especiales de caucho o goma blanda que se
pueden superponer a las puntas de tungsteno, reduciendo las vibraciones
al apoyar los bastones sobre terrenos muy duros en los que no
se pueden clavar las puntas y que sirven además como protección para
evitar clavar las puntas de los bastones accidentalmente mientras se
transportan. Las conteras se suelen emplear frecuentemente en la marcha
nórdica o travesía activa.
Debe tenerse cuidado al emplear los bastones de no atascar el regatón entre las piedras
pues, en tal caso, es probable que al hacer palanca lleguemos a doblar
el cuerpo del bastón y por tanto a romperlos. Los regatones están
diseñados de forma que absorben el esfuerzo de palanca que se realiza
sobre ellos al clavar los bastones siempre y cuando éste no sea
excesivo.
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