viernes, 12 de junio de 2015

Campus Stellae

Conclusiones del I Encuentro Internacional en Galicia de Asociaciones del Camino de Santiago
El I Encuentro Internacional en Galicia de Asociaciones de Amigos del Camino de Santiago, organizado en el marco de la celebración del VIII Centenario de la Peregrinación de San Francisco de Asís a Compostela, una de las más célebres peregrinaciones a Santiago en la Edad Media, declara que:

En la actualidad asistimos a un sorprendente renacimiento del Camino de Santiago. La peregrinación a Compostela, con un origen eminentemente europeo y occidental se ha redimensionado como un fenómeno de alcance mundial, convertido en una moderna propuesta de carácter abierto, plural, para el diálogo y el encuentro multicultural entre los miles y miles de peregrinos de todos los continentes que sienten la inquietud de recorrer esta ruta.

En esta revitalización de la peregrinación jacobea el papel de las asociaciones de amigos del Camino de Santiago, iniciado en 1950 por la Societé francesa y a partir de 1962 por la Asociación de Estella, ha sido esencial y protagonista. Han impulsado el mantenimiento del sentido espiritual del Camino y de sus valores universales (fraternidad, hospitalidad, solidaridad, diálogo, concordia, voluntarismo y asociacionismo jacobeo).

El movimiento asociativo ha promovido la investigación sobre el Camino y la peregrinación jacobea, ha señalizado miles y miles de kilómetros, recuperando viejos caminos, abriendo nuevas rutas…

Un trabajo continuado con actividades relacionadas con la información y la difusión de estos itinerarios en todos los medios de comunicación, en libros y revistas, y, en los últimos años, a través de las redes sociales que muestran su vitalidad y su poderosa capacidad de convocatoria.

Una de las principales expresiones de la aportación del movimiento asociativo ha sido el ingente impulso que ha dado a la hospitalidad, creando albergues para la acogida a los peregrinos o enviando hospitaleros voluntarios.

Continuar e impulsar la investigación del fenómeno jacobeo es vital para lograr la revalorización del Camino y sus valores, así como la recuperación y conservación de las rutas, de su patrimonio y entorno natural, y del rico legado espiritual que engloba este fenómeno único en el mundo.

La comunicación y difusión de este conocimiento, realizado a través de congresos, encuentros, conferencias, redes sociales, radio, prensa escrita, televisión, internet –denominado el cuarto medio-, folletos, libros monográficos, revistas especializadas, boletines de asociaciones o actas de congresos, es fundamental para la preservación y difusión del espíritu peregrino, así como para la dinamización de las actividades informativas, asistenciales y hospitalarias de las asociaciones, sin cuya labor sería impensable comprender la dimensión ecuménica del camino de Santiago en el siglo XXI.

El apasionado debate sobre acogida y hospitalidad demuestra que se trata de uno de los temas más ligados a la esencia del Camino. Los miles de hospitaleros que sirven voluntariamente en los albergues constituyen la otra cara de la peregrinación, y son indispensables para la marcha de los peregrinos y la custodia del espíritu más auténtico de la peregrinación. A todos ellos debemos nuestro más sincero agradecimiento. Al mismo tiempo se ha destacado la relevancia fundamental de la acogida en lugares tan emblemáticos como la Catedral de Santiago, cuyo sepulcro apostólico constituye la motivación y la meta del Camino. Para completar este aspecto fundamental, sería buena y necesaria la creación de un albergue de donativo en la ciudad de Santiago.

De igual modo, en el ámbito de las relaciones de las Asociaciones de amigos del Camino con las instituciones, se destaca la necesidad de que las Administraciones públicas cuenten con la ayuda y cooperación de las Asociaciones a la hora de realizar proyectos y actuaciones relativas al Camino. Las asociaciones son lugar de encuentro para los asociados y espacios de información jacobea en el más amplio sentido del término. Las rutas jacobeas y el respeto medioambiental implícito en ellas pueden ser utilizados para incentivar aspectos significativos como el turismo rural y la recuperación del patrimonio histórico y etnográfico.

Es necesario dotar de recursos específicos al Camino de Santiago, con el fin de coordinar actuaciones, y es imprescindible la relación de las Asociaciones con las instituciones públicas y privadas, y en especial con la Iglesia

Los retos del presente son numerosos, en ocasiones de ardua naturaleza, pero, no obstante, las orientaciones de futuro para el asociacionismo jacobeo se presentan muy esperanzadoras. Una de las urgencias más importantes es mejorar el espacio físico del Camino, contribuyendo a su limpieza y sustituyendo tramos peligrosos, como carreteras, por tramos seguros siguiendo caminos de tierra tradicionales, así como el mantener la unidad de la señalización, con la irrenunciable flecha amarilla

Debe cuidarse la diferencia entre turismo y peregrinación, velando y respetando la especial naturaleza del peregrino, sobre todo la de los peregrinos de largo recorrido, cuyo peregrinar no armoniza con la masificación en algunos tramos y el interrogante de los 100 km para lograr la ansiada “compostela”. En este sentido debemos seguir insistiendo en la información, un reto asumido por las asociaciones, incluso las más lejanas, como la australiana, editora de una revista con artículos sobre la Compostela jacobea y las rutas de peregrinación  a Santiago.

Uno de los retos del presente y del futuro es lograr el relevo generacional, integrando a los jóvenes. Es necesario sentarse sobre bases de apertura, olvidando prejuicios gracias a la savia nueva del necesario relevo generacional. Pese a tales retos el futuro es fascinante

Por todo ello, dadas estas conclusiones, podemos afirmar que en la actualidad, ya en pleno siglo XXI, el espíritu jacobeo está más vivo que nunca, y que las Asociaciones de Amigos del Camino siguen y seguirán impulsando la defensa a ultranza de la peregrinación tradicional y de sus valores universales, tales como la amistad, el diálogo, el entendimiento mutuo, la concordia y el ejercicio de la hospitalidad con el peregrino.

Deseamos que este sea un primer paso para que Santiago de Compostela reafirme su vocación de lugar de encuentro al final del Camino, y que estas reuniones internacionales se sigan organizando cada cierto tiempo, bien en un lugar significado del Camino o en su meta.

Pero tras estas conclusiones, el deán de la Catedral de Santiago, Segundo Pérez, fue claro y conciso. "El Cabildo no contempla la posibilidad de cambiar el número de kilómetros necesarios para obtener la acreditación de peregrino, la Compostela. Seguirán siendo cien".

Así respondía ayer el máximo responsable de la basílica compostelana a la propuesta que planteaban  las asociaciones de amigos del Camino en el encuentro internacional que tuvo lugar en la ciudad, y en la que se proponían aumentar a 300 los kilómetros que deberían hacer los peregrinos, tanto los que hace la ruta a pie como los que la hacen en bicicleta, para conseguir la Compostela al llegar a la meta final, la Catedral.

Segundo Pérez confirmó que ya le realizaron la petición y explicó que "no podemos cambiar de criterio de cualquier manera. Están establecidos los cien kilómetros desde hace ya muchos años y no hay un motivo de peso para cambiarlo. Además, es muy complicado porque unos piden 300 kilómetros pero otros solicitan otras distancias... así que el cabildo no contempla cambiarlo", comentó el canónigo.


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