jueves, 9 de junio de 2011

Camino de Papel


Prisciliano según Victorino Pérez

Santiago.- Prisciliano (340-385), obispo y asceta, de origen gallego, condenado a muerte por hereje y mago, por la corte imperial de Treveris, es uno de los personajes más significativos de la cultura hispana antigua. Se han escrito muchos trabajo sobre su vida y pensamiento, pero entre todos destaca el publicado hace algunos meses por Victorino Pérez Prieto: Prisciliano na cultura galega (Galaxia, Vigo 2010). Cinco sonlas aportaciones básicas de este libro:
1. Ofrece una visión general de los estudios que se han realizado sobre la figura y obra de Prisciliano, desde un punto de vista teológico, histórico y cultural.
2. Sitúa la vida y obra de Prisciliano en su contexto religioso y social, en el entorno de la Gallaecia romana
3. Estudia el influjo de Prisciliano y de su grupo en los siglos siguientes. La herencia de Prisciliano fue importante, de manera que fue condenado ya en el Concilio de Toledo del 400 y después en diversos concilios, entre los que sobresale el Braga del 561, que nos permite conocer las doctrinas que en ese momento se le atribuyen
4. Estudia el camino de Prisciliano, que acudió para defenderse a Roma, donde no fue recibido, siendo condenado y ajusticiado en Treveris. Desde Treveris, los discípulos de Prisciliano volvieron a Galicia (trayendo quizá su cuerpo), por la Via Burdigalense (que pasaba de Burdeos por Astorga al Bierzo, para adentrarse en Galicia).
5. Desde ese fondo, el “Camino de Santiago” puede entenderse, en algún sentido, como “Camino de Prisciliano”
Quien quiera saber más que acuda al libro, que será lectura obligada para quienes quieran conocer el cristianismo hispano y en especial gallego a partir de la segunda mitad del siglo IV. El libro, primorosamente escrito y editado, trata de Prisciliano, pero, sobre todo, de la recepción de su figura en la historia gallega hasta la actualidad.
Las referencias que siguen han surgido del contacto con su obra, han sido recogidas en parte en mi Diccionario de Pensadores Cristianos y han sigo objeto de discusión en diversos foros digitales.
Una primera visión de Prisciliano
PRISCILIANO (340-385) fue un asceta y obispo hispano, fundador de un movimiento llamado priscilianismo. Nació probablemente en la provincia romana de Galicia. Estudió retórica en Burdeos y fundó, con mucho éxito, diversos monasterios o conventos de tendencia ascética. Su visión teológica y su movimiento fue parcialmente condenado en el Concilio de Zaragoza (380), pero sus partidarios (los obispos Instancio y Salviano) lo consagraron obispo de Ávila. El emperador Graciano le sancionó y le desterró fuera de su sede, pero él acudió a Roma, para defenderse, aunque no logró el apoyo del Papa Dámaso.
Volvió a España, pero fue acusado de magia y de conducta inmoral. Viajó para encontrar protección a Tréveris, donde residía Máximo, nuevo emperador de occidente; pero le acusaron de prácticas de brujería y de astrología y le condenaron a muerte, junto con varios de sus seguidores, que fueron los primeros “herejes” ajusticiados por una autoridad católica oficial (el año 385), en un proceso que fue criticado por San Martín, obispo de Tours. El priscilianismo se mantuvo durante varios siglos, siendo condenado por diversos concilios, que acusaron a Prisciliano y a sus seguidores de varias doctrinas heréticas de tipo general, difíciles de precisar.
Concilio de Braga (561). Las seis herejías de Prisciliano
1. «Si alguno no confiesa al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo como tres personas…, sino que dice no haber más que una sola y solitaria persona… como dijeron Sabelio y Prisciliano, sea anatema...
2. Si alguno dice que el Hijo de Dios nuestro Señor, no existió antes de nacer de la Virgen, como dijeron Pablo de Samosata, Fotino y Prisciliano, sea anatema…
3. Si alguno cree que las almas humanas o los ángeles tienen su existencia de la sustancia de Dios, como dijeron Maniqueo y Prisciliano, sea anatema. Si alguno dice que las almas humanas pecaron primero en la morada celestial y por esto fueron echadas a los cuerpos humanos en la tierra, sea anatema.
4. Si alguno dice que el diablo no fue primero un ángel bueno hecho por Dios, y que su naturaleza no fue obra de Dios, sino que dice que emergió de las tinieblas y que no tiene autor alguno de si, sino que él mismo es el principio y la sustancia del mal, como dijeron Maniqueo y Prisciliano, sea anatema.
5. Si alguno cree que el diablo ha hecho en el mundo algunas de las criaturas y que por su propia autoridad sigue produciendo los truenos, los rayos, las tormentas y las sequías, como dijo Prisciliano, sea anatema.
6. Si alguno tiene por inmundas las comidas de carnes que Dios dio para uso de los hombres, y se abstiene de ellas, no por motivo de mortificar su cuerpo, sino por considerarlas una impureza, de suerte que no guste ni aun verduras cocidas con carne, conforme hablaron Maniqueo y Prisciliano, sea anatema» (DH 451-464).
Como he dicho ya, no se trata de las "herejías históricas" de Prisciliano, sino de aquellas que se le atribuían más de siglo y medio después de su muerte, en un concilio de la Iglesia Galaico, que, en aquel tiempo, tenía su sede primada en Braga.
Así veían muchos a Prisciliano, así le hacían autor de todas las "herejías" posibles, de tipo gnóstico y maniqueo, mágico y pagano... Son herejías que pueden compararse a las que en esos mismos años (en el Concilio de Constantinopla II, del 553, que es muy semejante al de Braga, donde se condena con gran fuerza el maniqueísmo).
2. Victorino Pérez. Necesidad de un estudio histórico de Prisciliano
A pesar de haber sido condenado como hereje de conducta licenciosa y maleficio, Prisciliano fue un asceta que quiso vivir un cristianismo más auténtico y evangélico; pero también una figura carismática capaz de movilizar multitudes, un “mártir apócrifo” canonizado por el pueblo, un teólogo genial mucho tiempo descalificado como hereje y luego rehabilitado y valorado como reformador de la Iglesia, un “profeta contra el poder”, un mito y un símbolo; mito rompedor, innovador y, por eso, controvertido.
El gran patrólogo Uxío Romero Pose no duda en afirmar: “Prisciliano es sin duda, uno de los personajes más controvertidos –si no el que más- de la historia religiosa y social del final del mundo antiguo” (“Prisciliano”, Gran Enciclopedia Gallega).
Para Henry Chadwik, profesor en Oxford y una de las mayores autoridades en historia religiosa y teológica antigua, autor de uno de los trabajos más reputados sobre Prisciliano, este es “de las figuras más misteriosas y apasionantes de los primeros siglos del cristianismo” (Prisciliano de Avila. Ocultismo y poderes carismáticos en la Iglesia primitiva, Madrid 1978).
Y otro eminente especialista, Jacques Fontaine, dice que el priscilianismo “es el fenómeno más original y potente de la vitalidad del cristianismo hispánico en estos siglos” (J. Fontaine, “Panorama espiritual del Occidente peninsular en los siglos IV y V. Por una nueva problemática del priscilianismo”, Primera reunión gallega de Estudios Clásicos, Santiago 1981).
3. Una historia básica. Alguno principios (cf. http://www.atrio.org/2010/06/prisciliano-%C2%BFun-hereje-licencioso-o-un-gran-teologo-y-un-santo-martir-i/ y artículos siguientes)
No se sabe a ciencia cierta dónde y cuándo nació Prisciliano, en todo caso hacia mediados del siglo IV. Unos dicen que era gallego, de Iria Flavia, otros lo adscriben a Lusitania e incluso a la Bética. Fue discípulo de una aristócrata, Agape, y de un retórico llamado Elpidio, que le iniciaron en la literatura y la ciencia latinas. Era de origen social elevado y de cultura no menos exquisita. Nunca negó haber recibido enseñanzas alejadas de la ortodoxia cristiana.
En Galicia, acompañado por Elpidio, contacta con una misteriosa secta laica que aspiraba a la perfección siguiendo el camino de Cristo. Los sectarios querían infiltrarse en la jerarquía eclesiástica y, desde dentro, reformar a fondo a la Iglesia, implantando el celibato eclesiástico que, aunque ya había sido aprobado en el sínodo de Elvira, no se cumplía. Pretendían una vuelta a los orígenes, con ascesis y una vida más digna de los sacerdotes. El propio Prisciliano hacía frecuentes ayunos, se privaba del sueño, vestía con modestia y fundaba sin cesar comunidades de fieles que se comprometían a vivir según su modelo.
De Galicia y Portugal salta con sus ideas y con un número creciente de seguidores a Salamanca y Ávila y después al corazón de Francia. Los priscilianistas no se retiraban a monasterios o cuevas sino que continuaban integrados en las ciudades y villas.
El carácter fundamentalmente seglar de los devotos del obispo abulense hacía que la difusión de sus ideas fuera más rápida y, por otra parte, los adeptos seguían cumpliendo fielmente con los preceptos religiosos cristianos, lo que denota un carácter esotérico y una voluntad de ortodoxia para no enfrentarse con la jerarquía cristiana. El proyecto último era situar discretamente en cada episcopado a una persona imbuida de las creencias ascéticas que Prisciliano difundía, incluida la abstención de alcohol, el régimen vegetariano, la pobreza voluntaria y el ejercicio constante de la limosna.La castidad se consideraba un bien pero asimismo valoraban el matrimonio. Predicaban el igualitarismo social, la abolición de la esclavitud y la equiparación de sexos. Encarnaban, pues, una revolución religiosa y social. Como las mujeres tenían un papel destacado en el priscilianismo, sus detractores pronto les acusaron de promover orgías sexuales.
Peor aún. Las ideas de Prisciliano enlazaban en parte con tradiciones que podían estar vinculadas a las tesis gnósticas y maniqueas, así que a su grupo se le atribuyó lo que Plotino achacaba a los viejos dualistas: celebraban, se dijo, ágapes orgiásticos en los que se comulgaba con semen y sangre catamenial, provocaban abortos, cocinaban fetos y se los comían. Pero todo eso fueron acusaciones sin ningún fundamento. Prisciliano y sus seguidores eran ascetas de vida intachable, aunque quizá demasiado rigoristas.Es posible que Prisciliano diferenciara las enseñanzas esotéricas de las exotéricas. Admitía por un lado la doctrina oficial de la iglesia, pero consideraba que el Nuevo Testamento podía ofrecer unos saberes más profundos que los que aparecen en un primer plano. Por eso, se le acusó de vincular su doctrina con las enseñanzas de los pitagóricos e incluso de los druidas. En esa línea, es muy posible que la enseñanza de Prisciliano y sus planteamientos influyera más en las zonas de la Península menos romanizadas. Por otra parte, es muy posible que su pensamiento enlazara con un tipo de visiones apocalípticas, con referencias directas al Anticristo, al Juicio Final y a la resurrección de la carne.Hidacio, obispo de Mérida, se opuso a él, porque pensaba que ponía el riesgo la doctrina oficial del cristianismo y por eso le acusó en el concilio de Zaragoza. Otro obispo, Itacio, afirmó asimismo que Prisciliano sostenía doctrinas heréticas sobre la Santísima Trinidad y practicaba la magia, un delito a los ojos del poder civil. Por eso la causa inicial contra Prisciliano derivó hacia tribunales temporales. Es evidente que Prisciliano se consideraba plenamente ortodoxo y por eso apeló en primer lugar al tribunal de obispo de Roma (que no le recibió) y después al tribunal imperial.
El proceso se planteó en Burdeos pero el propio Prisciliano abogó por que se viera ante el emperador, así que tuvo lugar en Tréveris. En efecto, en la segunda mitad del año 385, Itacio acudió ante el emperador Máximo acusando a los seguidores de Prisciliano de maniqueos. Máximo intervino para congraciarse con el sector ortodoxo del cristianismo y para hacerse con los bienes de los priscilianistas.
Las acusaciones eran de maniqueísmo, excesos sexuales y magia. El resultado fue la condena a muerte de Prisciliano, un gesto que marca un hito importante en la historia “cristiana”. Prisciliano fue el primer obispo condenado a muerte por considerar que sus doctrinas iban en contra del Cristianismo, que desde el año 380 era la religión oficial del imperio.Las diócesis lusitanas, priscilianistas de la primera hora, volvieron a la obediencia ortodoxa pero muchos seguidores encontraron refugio en Galicia y territorios adyacentes. La leyenda mantiene que el cuerpo de Prisciliano fuera traído por sus discípulos hasta Galicia, donde reposaría. Una corriente de investigación esotérica defiende la hipótesis de que es el cuerpo de Prisciliano el enterrado en la tumba de Santiago, en Compostela.
4. Camino de Prisciliano, camino de Santiago
Lo que importa no es el cuerpo físico de Prisciliano, sino su herencia histórica. Y esa herencia está vinculada a Galicia. Lo que importa no es contraponer a Santiago y a Prisciliano. Ambas figuras son importantes, cada una en su nivel, de manera que no pueden oponerse. El símbolo de Santiago tiene una función imprescindible en el surgimiento de la identidad de Galicia. Pero también el símbolo de Prisciliano es muy importante. Y eso es lo que demostrado este libro de Victorino Pérez.

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