lunes, 11 de febrero de 2013

Códex Calixtinus

Los dineros del Apóstol


El hallazgo del Códice Calixtino ha centrado la atención en los ingresos y el dinero que se mueven en la Catedral de Santiago de Compostela, uno de los centros religiosos más visitados del mundo. Como medida excepcional, el Cabildo catedralicio hizo público recientemente un balance económico para arrojar alguna luz sobre las dudas en torno al dinero de la catedral después de que se descubriera que el ladrón confeso del Códice Calixtino, Manuel F.C., presuntamente llevaba años sustrayendo dinero del templo en el que trabajó como electricista durante dos décadas.
Días antes de que el próximo 25 de julio, Día del apóstol, muchos turistas se dispongan de nuevo a abarrotar la catedral, sus cuentas han levantado cuanto menos la curiosidad sobre cuánto dinero genera el templo que corona el Camino de Santiago. El motivo es el hecho de que, junto con el Códice Calixtino, la policía encontrara en casa del exelectricista un total de 1,7 millones de euros y 300.000 dólares, que procederían de la catedral. Asimismo, el responsable de la administración del templo, José Fernández Lago, admitió que desde hace tiempo se había percatado de que faltaba dinero, lo que le llevó a sospechar del exempleado por el acceso que tenía a archivos y dependencias privadas.
¿Cuánto dinero genera para que el robo de casi 2 millones de euros a lo largo de los años pasara casi desapercibido? La Catedral de Santiago puede considerarse en términos económicos una microempresa, con 38 empleados fijos e ingresos medios de alrededor de 1,5 millones de euros de ingresos anuales, que según el Cabildo no compensan los gastos la mayoría de los años.
Pero a diferencia de una empresa, cada año recibe más de 2,7 millones de visitantes y en 2010 -el último Xacobeo- superó a la Alhambra de Granada como el monumento más visitado de España. Lo que para unos son unas cuentas “mucho más austeras de lo que se cree”, dicen en el Consorcio de Santiago, para otros, los números no cuadran con los 1,7 millones de euros y 300.000 dólares que el exelectricista habría sustraído.
Según el Cabildo, solo en los años santos -xacobeos- la catedral registra superávit. En años ordinarios, cierra su balance en números rojos. Entre 2002 y 2011, perdió una media de 33.545 euros anuales, la diferencia entre gastos -1.651.668 euros- e ingresos -1.618.123-. El documento compara los años ordinarios entre 2002 y 2011 y los años santos -en los que el Día del apóstol Santiago, 25 de julio, es domingo-, que hubo en ese periodo, 2004 y 2010. El resultado fue un superávit de 475.183 euros en estos dos años, frente al déficit de 160.727 de los anteriores.

A pesar de la novedad que supone la publicación de unas cuentas que en el Consorcio de Santiago, uno de los principales colaboradores de la Catedral para actividades culturales y de restauración, se admite que son difíciles de desgranar, hay quien pone en duda su fiabilidad, principalmente porque la Iglesia no está obligada a pagar tributos, que sería la única manera de obligarla a publicar y llevar un control de sus ingresos. Más aún cuando el grueso de los mismos procede de limosnas prácticamente imposible de cuantificar y que, en el fondo, pueden considerarse dinero negro.
Así lo cree José Luis Valcarce, abogado especializado en tributos y miembro de Europa Laica, que cree que el dinero que obtiene la Catedral de Santiago es mayor del que ha publicado en sus cuentas. “No da cuentas a nadie y nadie se las pide”, recalca quien en el Año Santo de 1999 fue voluntario en el grupo de personas encargados de “mantener el orden” dentro de la catedral. De aquella época, Valcarce recuerda el lleno total que día tras día registraba la misa del peregrino, a las 12 de la mañana, lo que le hace sospechar que frente a lo que hacen otras catedrales, la de Santiago no cobra entrada porque le compensa por lo que recauda en limosnas.
También se acuerda de los furgones de seguridad que dos veces al día acudían a recoger dinero para ponerlo a buen recaudo.
Europa Laica cita fuentes anónimas de la catedral para cifrar en entre 3 y 5 millones anuales su “recaudación” en concepto de limosnas, donaciones, dádivas o el cobro de servicios religiosos, una cifra alejada de la que da la administración del templo, 1,3 millones en los años santos de 2004 y 2010 y de 570.706 euros en el resto del periodo entre 2002 y 2001.
Aquí también se incluyen las donaciones particulares, que, al estar también exentas del pago de tributos, solo podrían estimarse examinando los certificados de donación que desde la administración de la catedral se anima a hacer a quienes desean contribuir con la economía del templo. Según la información que da al público, los donativos pueden hacerse  por Internet o domiciliación bancaria y se dedicarán a “fines generales, culto litúrgico y conservación y restauración del patrimonio artístico”.
Precisamente, las obras de restauración y el mantenimiento del conjunto catedralicio es el capítulo al que se destinan las cuantiosas donaciones que hacen distintas “entidades colaboradoras”, como la Fundación Caixa Galicia, BBVA, Grupo Jealsa, el Consorcio de Santiago de Compostela -que en 2011 firmó un convenio con la Xunta por el que destinaría 4.200.000 euros durante el periodo 2011-2014- o la Fundación Barrié de la Maza, que contribuye con otros 3 millones por el mismo concepto. Así pues, estas entidades suplen en gran parte las necesidades económicas de los gastos destinados a conservación en los que en 2011 la catedral gastó más de 465.000 euros.

Los ingresos vienen también vía museos, en concreto el Museo de la Catedral y las cubiertas -con una entrada  general de 5 y 10 euros respectivamente- y el recién inaugurado Museo de las Peregrinaciones, con una entrada general de 2,4 euros. Según el arzobispado, las entradas generaron entre 2002 y 2001, 525.254 euros, a los que se suman los cánones por las tiendas de la catedral, que supusieron casi 230.000 euros.
Los activos de la catedral se completan con los ingresos que obtiene por el arrendamiento de inmuebles en Santiago, con los que entre 2002 y 2011 obtuvo una media de 144.582 euros. Y desde 2009 funciona una simbólica fuente de ingresos, el alquiler del botafumeiro por unos 240 euros, por los que se obtiene el balanceo del gran incensario en una misa en la que se hace una mención especial al donante y que, liturgias aparte, se ha convertido en toda una oferta turística

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